
De acuerdo con McKinsey & Company, todos estos cambios apuntan a tendencias duraderas.
En conjunto, el comercio mundial creció más rápido que la economía global en el 2025, pese a las predicciones y el contexto geopolítico tan complejo que marcaron el año anterior. Un factor destacó en este comportamiento: el comercio relacionado con la IA y la carrera mundial por construir centros de datos emergió como el motor de crecimiento más importante.
Aunque los cambios arancelarios en 2025 fueron abruptos, el 2026 ya ha traído sus propias agitaciones y una reconfiguración de las cadenas de suministro. De acuerdo con el último reporte de McKinsey & Company sobre comercio global, tanto la IA, como el crecimiento de mercados emergentes y el impulso de China, no son temporales, más bien se trata de un panorama que se perfila como duradero junto con la necesidad de resiliencia ante los movimientos abruptos.
Las exportaciones de semiconductores y equipos para centros de datos representaron un tercio del crecimiento del comercio global. Los envíos del hardware para desarrollar y ejecutar la tecnología aumentaron casi 40% durante el año, un impacto que ha recibido mucha menos atención que los efectos de la IA en el crecimiento económico, la inversión, los mercados financieros o el empleo. Estados Unidos añadió aproximadamente la mitad de la capacidad mundial de nuevos centros de datos en 2025, convirtiéndose en la mayor fuente de demanda. China fue el segundo mayor constructor de centros de datos seguido de la Unión Europea.
La investigación del Instituto Global de McKinsey sobre inversión extranjera directa (IED) indica que la construcción de la infraestructura de IA continuará a nivel global, siendo las economías estadounidense y asiática las que impulsen la mayor parte de la actividad en la fabricación de semiconductores.
Varios ajustes se han dado en la nueva era comercial
Los aumentos de aranceles van más allá de los impuestos ya que varias economías aumentaron barreras para proteger sus mercados internos de las importaciones de menor precio, a través de subsidios, requisitos de contenido local, controles a la exportación, revisión de inversiones e incentivos específicos, para fortalecer las capacidades domésticas en sectores estratégicos.
Pese al panorama global cada vez más disputado, tanto las importaciones estadounidenses (debido a que las empresas acumularon reservas antes de los aranceles) como las exportaciones asiáticas alcanzaron nuevos máximos. China sigue posicionándose como "fábrica a las fábricas”, aumentando envíos a economías emergentes de componentes industriales, maquinaria y piezas esenciales necesarias para alimentar centros de fabricación en todo el mundo.
El comercio de la Unión Europea también se desplazó hacia socios más alineados geopolíticamente. En enero de este año firmó acuerdos con India y el bloque latinoamericano Mercosur, este último pendiente de revisión por el Tribunal de Justicia Europeo.
En América Latina, particularmente Brasil lleva mucho tiempo buscando ascender en la cadena de valor y vio algunos avances en 2025. Sin embargo, la demanda estadounidense limitó el crecimiento manufacturero, especialmente en productos poco procesados. Argentina, Perú y Chile también aumentaron las compras de maquinaria brasileña, especialmente para los sectores de la construcción y los recursos. Esto sugiere margen para un mayor comercio de productos manufacturados dentro de Latinoamérica, donde el comercio regional global sigue siendo limitado.
Con estos escenarios, los jugadores deberán manejar sus enfoques comerciales no solo con la visión estructural de largo plazo, sino también, tomar en cuenta los choques y efectos de corto plazo, permitiéndose adelantar operaciones, redirigir flujos y acelerar los ciclos de decisión.
