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Más de 200 jóvenes de 60 países promueven la conciencia acerca de la neurodivergencia en Costa Rica

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La Fundación Educativa UWC Costa Rica se convierte esta semana en el epicentro de un diálogo global acerca de la diversidad cognitiva, al reunir a más de 200 estudiantes provenientes de 60 naciones para celebrar la Semana de la Neurodivergencia. 

Bajo el liderazgo de los estudiantes Cris Calderón, de Costa Rica, y Taylor Herzog, de Bermuda, la iniciativa busca visibilizar las realidades de quienes aprenden y perciben el mundo de manera distinta a la norma convencional dentro de una comunidad educativa que, aunque diversa, reconoce la necesidad de profundizar en estos temas.

Luis Abarca, director co curricular de UWC Costa Rica explica que “el fomentar estos espacios es fundamental para la misión educativa del colegio, ya que no se puede hablar de una verdadera inclusión sin comprender las diversas formas en que opera el cerebro humano. Además, estos espacios facilitan una interacción más humana y profunda que es vital para una convivencia académica saludable”. 

“Con esta actividad, UWC Costa Rica reafirma su compromiso de liderar conversaciones de vanguardia que preparen a los jóvenes para un mundo que requiere cada vez más comprensión, respeto y adaptabilidad”, explicó Abarca. 

Por su parte, Cris Calderón, estudiante de Costa Rica de la Fundación Educativa menciona que “fomentar espacios de formación es esencial porque nos permite transformar la diversidad teórica en una inclusión real y vivida dentro de nuestra comunidad. Al abrir canales de diálogo acerca de la neurodivergencia, no solo nos permite tener herramientas para comprender las distintas formas en que opera el cerebro humano, sino que también fortalecemos los lazos de empatía y respeto que definen nuestra convivencia”. 

Actividad del estudiantado 

La organización del evento determinó que el formato principal de la actividad consistiera en paneles de discusión distribuidos en seis estaciones estratégicas dentro del área académica. 

Esta decisión responde a la intención de crear espacios más idóneos e intencionales que los métodos tradicionales de exposición, permitiendo interacciones significativas en ambientes reducidos donde los asistentes pueden conectar con experiencias personales de forma directa. 

Cada panel cuenta con el apoyo de educadores que actúan como guías en una conversación que busca derribar prejuicios y construir una empatía genuina basada en el conocimiento.

Entre los temas abordados en estas estaciones de diálogo, destaca el análisis del Síndrome de Tourette, enfocado en desmitificar las realidades de esta condición frente a la desinformación social, así como la exploración de la interseccionalidad entre el Trastorno por Déficit de Atención (TDAH) y la bipolaridad. 

Asimismo, se han habilitado espacios para discutir la "superdotación" bajo la premisa de cuestionar el mito del genio perfecto, y para analizar la relación crítica entre la neurodivergencia y la percepción sensorial de los individuos.

La agenda académica también profundiza en dilemas contemporáneos, tales como el estigma asociado al diagnóstico —especialmente en el espectro autista— y el fenómeno del "therapy speak" o el auge del lenguaje psicológico en la vida cotidiana. Este último punto analiza cómo el uso casual de terminología clínica impacta, tanto positiva como negativamente, a la comunidad neurodivergente y a la sociedad en general.

Finalmente, Abarca menciona que “estos espacios son fundamentales para que cada estudiante se sienta validado y comprendido en su individualidad, permitiéndonos derribar barreras de desinformación y construir un entorno académico donde la diferencia no sea vista como un obstáculo, sino como una riqueza que potencia el aprendizaje colectivo y el desarrollo de ciudadanos globales más conscientes y humanos”.