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Los inmigrantes no le están quitando el trabajo: el problema es un mercado laboral disfuncional

El alto nivel de desempleo en Costa Rica no es causado por los inmigrantes que “quitan empleos”, sino por problemas estructurales como la informalidad, la brecha de habilidades y las ineficiencias del mercado laboral. El desempleo en Costa Rica es un problema persistente que el discurso público suele atribuir a la inmigración. Sin embargo, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), correspondientes al trimestre de junio, julio y agosto de 2025, 810.000 personas trabajan en condiciones de informalidad, lo cual reduce la productividad y desincentiva la inversión tanto del Estado como de empresas internacionales.

Asimismo, los altos niveles de informalidad se ven reforzados por los desajustes de habilidades en el mercado laboral. En relación con este punto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señaló que, para 2025, Costa Rica presenta una heterogeneidad significativa en los desajustes de habilidades en los sectores de agricultura, manufactura, construcción y servicios. Estos desajustes evidencian que el problema se origina, en gran medida, en la falta de apoyo al sistema educativo.

Esta desigualdad en las habilidades anticipa uno de los mayores problemas actuales del mercado laboral: su estructura es ineficiente y carece de apoyo social, especialmente hacia las mujeres. Para ejemplificarlo, la OCDE reportó que la participación femenina en el mercado laboral es considerablemente menor que la masculina. Esta brecha se explica por las responsabilidades domésticas y de cuidado que, dentro de una estructura patriarcal, suelen recaer sobre las mujeres.

A pesar de que los datos públicos respaldan estas causas del desempleo, algunos sectores promueven narrativas xenófobas que responsabilizan a las personas inmigrantes por la falta de empleo. No obstante, este argumento se refuta fácilmente: si los inmigrantes fueran el “problema”, el nivel de desempleo aumentaría conforme crece el número de personas migrantes que ingresan al país, lo cual no se evidencia en la realidad.

En lugar de perpetuar esta narrativa, se pueden proponer soluciones más concretas, como: invertir en la educación pública para reducir los desajustes de habilidades (especialmente en zonas urbanas empobrecidas con escaso apoyo financiero), promover el empleo formal mediante inversión nacional en lugar de depender de empresas internacionales, y reformar las políticas laborales para que sean más inclusivas frente a los desajustes de habilidades, incluyendo las responsabilidades de cuido.

Culpar a las personas inmigrantes por los niveles de desempleo en Costa Rica simplifica en exceso un problema complejo y estructural. Además, fomenta la xenofobia en el país, lo cual no solo no resuelve el problema, sino que lo agrava al dividirnos como sociedad.