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La transformación digital: motor del sistema de salud costarricense

Costa Rica ha dado pasos firmes en su ruta hacia la transformación digital en salud. Sin embargo, aunque existe una visión clara de hacia dónde avanzar, el país enfrenta desafíos importantes para consolidar un sistema más eficiente, basado en datos confiables y, sobre todo, centrado en la persona.

La pregunta no es si debemos digitalizar el sistema de salud, sino cómo hacerlo de manera sostenible y articulada. La transformación digital no puede reducirse a la incorporación de plataformas o aplicaciones aisladas. Requiere una base estructural sólida que permita que los datos interactúen, se integren y “hablen el mismo idioma”. Sin una infraestructura común, los sistemas se fragmentan, los esfuerzos se duplican y la toma de decisiones pierde coherencia.

Cuando hablamos de infraestructura, no nos referimos únicamente a tecnología. Hablamos de un lenguaje común de datos en salud que permita identificar productos, instituciones, servicios y procesos de manera uniforme. Esa base compartida genera confianza, fortalece la gobernanza y abre oportunidades para mejorar la calidad y la seguridad del sistema.

En este contexto, la interoperabilidad no es un asunto meramente técnico. Debe entenderse como una decisión estratégica del país: una determinación de gobernanza que implica acordar reglas comunes para garantizar trazabilidad, transparencia y seguridad del paciente. Sin interoperabilidad, no hay ecosistema digital integrado.

Organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), han subrayado la importancia de fortalecer los sistemas regulatorios y la trazabilidad sanitaria mediante estándares globales que aseguren interoperabilidad y seguridad en las cadenas de suministro de productos de salud. La adopción de estándares abiertos y reconocidos internacionalmente es una condición clave para avanzar hacia un sistema más robusto y confiable.

En Costa Rica, este esfuerzo requiere articulación entre el sector público, el sector privado y la academia. La construcción de una infraestructura común basada en estándares internacionales no solo permitirá mejorar la calidad de los datos, sino que también fortalecerá la toma de decisiones clínicas, logísticas y regulatorias, para generar un impacto sanitario y económico significativo.

Desde GS1 Costa Rica hemos promovido espacios de diálogo técnico con actores de gobierno, industria, academia y profesionales del sector salud, con el objetivo de contribuir a la construcción de un ecosistema digital más humano e interconectado. Como parte de una red global de estándares abiertos para identificar, capturar y compartir datos de calidad, nuestro rol es técnico y neutral, enfocado en facilitar la integración entre el mundo clínico y el logístico.

La transformación digital no es un proyecto puntual ni una meta de corto plazo. Es un proceso continuo que exige coordinación, confianza y visión país. Costa Rica ya ha demostrado su capacidad para liderar procesos innovadores en salud; el siguiente paso es consolidar una infraestructura común que garantice que cada avance tecnológico sea sostenible, seguro y centrado en el paciente.

Es prioritario avanzar en políticas públicas que habiliten esta integración. Una gobernanza de datos sólida, fruto de un esfuerzo conjunto entre sectores, permitirá que cada decisión coloque a la persona en el centro de la estrategia. Solo así la digitalización dejará de ser una tendencia y se convertirá en una verdadera herramienta de bienestar colectivo.

En esencia, la transformación digital no es un asunto tecnológico. Es optar por un sistema de salud más transparente, más humano y eficiente, en el que cada dato contribuya a salvar vidas y en el que la tecnología actúe como un habilitador del bienestar para las actuales y futuras generaciones.