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La salud en la vejez se construye día a día, a lo largo de toda la vida

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El proceso de envejecimiento y su vínculo con la salud es de interés para todas las personas: quienes hoy son adultas mayores y para quienes transitan por las diferentes etapas del desarrollo, como la niñez, la adolescencia y la adultez, ya que durante estas se construyen las bases para contar con un estado de salud óptimo en la vejez.

El envejecimiento suele ser asociado únicamente con esta última etapa. No obstante, todas las personas viven este proceso humano que refiere a las transformaciones del cuerpo en el ámbito físico, los cambios en las estructuras mentales y formas de pensamiento; aunado a las transiciones en la familia y la sociedad, a los puntos de inflexión a lo largo de la vida y al impacto del entorno sociocultural. Es decir, las personas se encuentran en constante cambio a lo largo de su vida y son influenciadas por factores estructurales externos que determinan la forma en que envejecen.

El Enfoque del Curso de Vida nos permite reflexionar sobre la relación entre los cambios sociales y las trayectorias individuales. De acuerdo con Elder y Kirkpatrick Johnson (2002), para comprender un momento o etapa de la vida se vuelve necesario conocer los hechos que la precedieron.

Las condiciones de salud (física, social y mental) están determinadas por el contexto social, familiar y cultural. Influyen decisiones personales respecto al estilo de vida, el acceso a servicios de salud, las condiciones económicas y materiales que permitan mantener una dieta saludable y acceso a bienes y servicios. También son importantes la existencia de programas y proyectos que promuevan la actividad física, el intercambio intergeneracional y el envejecimiento activo, para definir la forma en que las personas envejecen.

Asimismo, el aislamiento social, la soledad no deseada y el debilitamiento de las redes de apoyo familiar, comunal y estatal se suman a la visión edadista que persiste sobre la población mayor, lo que limita su participación social, el acceso a oportunidades y su reconocimiento como sujetos de derechos. Estos elementos representan desafíos importantes para la sociedad costarricense.

Por tanto, constituye un reto posicionar la corresponsabilidad entre el Estado, la sociedad y las familias, junto con la responsabilidad individual, para promover políticas y acciones que fomenten estilos de vida saludables y permitan alcanzar la vejez y vivirla de manera activa y digna.

En este contexto, la participación comunal es un pilar de bienestar colectivo y, en particular, para las personas mayores, ya que fortalece las redes de apoyo y favorece la salud en su visión integral. Por ello, la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO) desarrolla esfuerzos en comunidades de todo el país en procura de fomentar el envejecimiento activo, la autonomía, la socialización y el aprendizaje continuo, incidiendo positivamente en la autoestima y en la prevención del aislamiento.

Trabajar e invertir recursos en los espacios locales se convierte en un motor para la salud integral de las personas mayores y en un reflejo de cómo la organización colectiva transforma sus realidades y fortalece el tejido social.


Este artículo de opinión fue escrito por María Araya Picado, trabajadora social y gerontóloga de la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO).


Bibliografía de referencia: 
Glen H. Elder Jr.., & Monica Kirkpatrick Johnson. (2002). The life course and aging: Challenges, lessons, and new directions. En R. A. Settersten Jr. (Ed.), Invitation to the life course: Toward new understandings of later life (eBook ed., pp. 49–81).