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La Comisión de Honores quiere hacer benemérito de la Patria a un loco

La Comisión de Honores de la Asamblea Legislativa recomendó al plenario declarar benemérito de la Patria al “Doctor Pablo Alvarado Bonilla” con base en el proyecto presentado por el diputado Eliécer Feinzaig (expediente 25.127). Como historiador me ha escandalizado semejante recomendación, no solo porque nuevas investigaciones han depuesto, con fundamento en primeras fuentes de aquella época, los supuestos méritos de Pablo Alvarado, sino también por la cantidad de errores históricos que contiene el expediente y las palabras de la diputada Paola Nájera de la comisión, las cuales paso a enumerar:

  1. Pablo Alvarado no se gradúo nunca de médico, y menos en 1808 cuando apenas estaba a la mitad de sus estudios en Filosofía en Guatemala. Esto se afirma, porque no solo se comprueba que no terminó sus estudios en medicina ni recibió ningún título ya que no hizo los exámenes finales pertinentes cuando se lo pidieron en 1823, sino también porque en su acta de defunción dice que fue bachiller “empírico” en esa materia.
  2. Pablo Alvarado murió en la ciudad de Alajuela, no en la ciudad de Cartago como dice la diputada.
  3. Pablo Alvarado no luchó contra la Inquisición porque ésta ya había sido abolida por las Cortes de Cádiz y del Trienio Liberal (1820-1823).
  4. Pablo Alvarado no inspiró el Pacto de Concordia, no existe documentación que lo compruebe; esto lo hizo la ciudad de San José, que es la única población que presentó un modelo previo para su redacción.
  5. El escrito independentista que se le atribuye no es de 1807, sino del año siguiente, e iba especialmente dirigido contra Francia que estaba en 1808 invadiendo España, es decir, iba en defensa de España, a pesar de algunas ideas peligrosas.
  6. Su cárcel no fue tan dura y, mucho menos estuvo en ella hasta 1809; solamente estuvo unos pocos días mientras se hacía la sumaria, pero el asunto acabó ahí. No fue tan sedicioso porque Pablo Alvarado pudo seguir su vida normal en Guatemala, por ejemplo, iniciar en diciembre de 1808 el segundo bloque de estudios en filosofía.
  7. Su escrito no pasó de ser una osadía juvenil, de haber sido realmente grave no hubiera podido ni siquiera quedarse en la ciudad de Guatemala y continuar sus estudios.
  8. Pablo Alvarado lo que quería era que sus compatriotas se pusieran de parte de Guatemala en contra de Nicaragua, pero los ticos no le hicieron caso y desde una sana neutralidad optaron por separarse de todos mientras se aclaraban los nublados del día.

Además de estos errores que son mencionados directamente en el proyecto y en la presentación de la señora diputada de la mencionada Comisión, hay otros muchos aspectos en torno a la vida de Pablo Alvarado que no respaldan méritos como para que sea declarado benemérito de la Patria, pero el espacio no permite exponerlos aquí. En un libro próximo a publicarse se trata esta temática más ampliamente con fuentes de los archivos de Guatemala. Sin embargo, no debo terminar sin mencionar que Pablo Alvarado padeció de locura, medicamente declarada. Su familia tuvo que sacarlo de su casa en Guatemala por esta razón y, además, la demencia lo llevó a ser una persona muy conflictiva inmersa regularmente en problemas, uno de ellos muy bochornoso pues, por su causa, su hermano Antonio fue agredido físicamente por un diputado de la Federación.

Me parece que la Asamblea Legislativa tiene que ser más seria cuando acepta este tipo de proyectos, analizar quien los presenta, ser más exigente en los fundamentos históricos que los justifican y respetar la ley en cuanto a que debe preguntar a organismos pertinentes en el área, tal como la Academia de Geografía e Historia y las escuelas de Historia de las Universidades públicas, lo cual en este caso no se hizo.

Esperemos que el plenario de la Asamblea Legislativa tome nota de esta bochornosa situación, no sea que vayamos a ser el primer país del mundo que tiene un loco como benemérito de la Patria.