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Jessie Buckley, cuando hasta la grandeza te queda pequeña

Algunos son destruidos por la derrota, y otros se hacen pequeños y mezquinos a través de la victoria. La grandeza vive en quien triunfa por igual sobre la derrota y sobre la victoria.”  John Steinbeck

Chica irlandesa de 17 años llega a Londres, chica compite en “reality show”, participa regularmente en obras de teatro, estudia en prestigiosa academia de artes, se adentra en la industria del espectáculo. Chica, ahora de 36, levanta en sus manos un Óscar. Mejor actriz protagónica. Jessie Buckley, resumen ejecutivo.

Ahora, ya entrados en materia, podemos hablar de Jessie Buckley, primera irlandesa en ganar un Óscar a la mejor actriz principal, galardonada el mes anterior. Suma este reconocimiento al BAFTA, el Globo de Oro y otros más que ha venido cosechando en lo poco que llevamos de 2026… fijo que han tenido que ampliar la repisa de su sala para exhibir todos estos merecidos logros.

Buckley es de esas personas que se pueden definir como “un espíritu libre”.

Espíritu porque su capacidad sobrepasa, por mucho, las posibilidades de la materia; libre porque no la permea ni lo pequeño ni lo grande, las calamidades no la frenan, las cadenas del elogio le pasan de largo. Así que es espíritu libre pero no solo en sentido figurado, sino también desde una visión de la realidad.

Buckley es Buckley, independientemente de si pisa una alfombra en Hollywood o si está en la de la sala de su casa, bailando adorablemente a los seis años.

Su historia es asombrosa —como asombrosa es su constancia— podríamos pensar que todo inició al recibir el Óscar, por su magistral actuación en Hamnet. Pero antes estuvo The Lost Daughter, donde captó la mirada del mundo —fue como abrir el cofre del tesoro—. Pero aún antes fue indomable y explosiva como el fuego, en Taboo. Pero aún mucho antes fue una heroína dramática en Guerra y Paz. Pero antes…  Es como el Big Bang, la sola pregunta ¿hubo un “antes”? Carece de sentido lógico. Con Jessie Buckley no existía un “antes”, ella es la que da el golpe de salida, la que pone en marcha el reloj del tiempo.

Ha sido catalogada como visceral y brutal (“raw”, en inglés) por su forma poderosamente honesta y profunda de actuar, por su capacidad de entrar de lleno en cada personaje y dejar atrás a Buckley, como quien se quita un traje —el que usa a diario, el que le fue entregado en su nacimiento— para ponerse otro —uno experimental y encomendado para una labor específica—.

Evidentemente ella sabe que sus logros no son casualidad, que no está sola. Por eso nunca olvida agradecer a su familia, a un misterioso mecenas que le apoyó al inicio, a sus allegados, a sus colegas de actuación y a Kerry —no, Kerry no es una chica, es un condado de Irlanda—.

¿La viste cantando como una pro en Wild Rose? Diez años antes estaba de finalista en un reality de canto. ¿La viste en The Bride! interpretando la mente doblemente convulsa de Ida/Mary Shelley? Ya en 2017 interpretaba un personaje con una polaridad racional explosiva y salvaje. ¿La viste actuando de forma fenomenal como la esposa de William Shakespeare? Doce años antes estaba en el teatro Shakespeare's Globe representando una de las más célebres obras de Shakespeare. La moraleja es clara: únicamente se llega lejos si se camina mucho y solamente se camina mucho si se marcha con cuidado.

Si la vida fuera un guion cinematográfico o una tragedia teatral que ya está escrita, si el destino está fijado y nuestra única libertad posible es la forma de enfrentar ese camino, Jessie Buckley decidió enfrentarlo como una fuerza descomunal.

Ella es tormenta, es tornado, es volcán. Y no es volcán apagado —gracias por las imágenes, José José—.

Una base sólida, un trabajo constante, una gran carrera… y demasiado futuro por delante. Eres grande, Jessie Buckley.