
El uso inadecuado de productos de limpieza y control de plagas —como cloro, amoníaco, amonio cuaternario, agua oxigenada industrial, pesticidas, insecticidas y solventes— puede representar riesgos para la salud y el ambiente si no se gestionan bajo protocolos adecuados.
El uso de productos químicos para limpieza y desinfección es una práctica cotidiana en empresas de todos los sectores. Sin embargo, su manipulación incorrecta puede generar riesgos importantes para la salud de colaboradores, usuarios y visitantes, así como impactos negativos en el ambiente.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la exposición a sustancias químicas peligrosas —incluidas aquellas utilizadas en procesos de limpieza— representa uno de los principales riesgos en entornos laborales, especialmente en sectores como salud, servicios y hospitalidad. Incluso, advierte que estos agentes se han asociado a un incremento del 67% en el riesgo de aparición de asma en personal de enfermería.
Por su parte, los Centers for Disease Control and Prevention señalan que el uso inadecuado de desinfectantes puede provocar irritación respiratoria, lesiones en piel y ojos, e intoxicaciones, especialmente cuando se mezclan productos sin conocimiento técnico.
Un riesgo silencioso en la operación diaria
En espacios como hospitales, centros comerciales, oficinas corporativas, entidades de alta visitación, escuelas y colegios o instalaciones industriales, el uso de químicos es indispensable. No obstante, los riesgos aumentan cuando no existen protocolos claros o supervisión especializada.
Sustancias de uso común en procesos de limpieza y fumigación pueden generar distintos efectos en la salud si no se manipulan correctamente. Por ejemplo, el cloro puede provocar irritación respiratoria y quemaduras en la piel; el amoníaco, al mezclarse con otros productos como el cloro, puede liberar gases tóxicos; los compuestos de amonio cuaternario, utilizados en desinfección, pueden generar irritación en la piel y problemas respiratorios por exposición prolongada; mientras que el uso inadecuado de agua oxigenada industrial puede causar irritación en ojos y piel. A esto se suman pesticidas, insecticidas y solventes, cuyos vapores o residuos pueden afectar la salud, especialmente en espacios cerrados o con alta exposición.
“El riesgo no está en el producto en sí, sino en cómo se utiliza. Una mezcla incorrecta, un almacenamiento inadecuado o la falta de capacitación pueden generar consecuencias que van desde afectaciones respiratorias hasta incidentes que comprometen la operación”, explica Mario Vargas, gerente general de Grupo EULEN en Costa Rica.
Con presencia en sectores como salud, comercio, banca e industria, la compañía aplica protocolos estrictos para el manejo de sustancias químicas, alineados con la normativa vigente y enfocados en seguridad y sostenibilidad.
Según Vargas, garantizar una gestión adecuada es una responsabilidad compartida entre empresas, bodegas internas y proveedores de limpieza y control de plagas. Esto implica el uso controlado y la dosificación precisa de productos, almacenamiento seguro y segregado, capacitación continua del personal, y la aplicación diferenciada según cada espacio, incorporando además soluciones más sostenibles cuando es posible.
Impacto ambiental
Además del impacto en la salud, el manejo de productos químicos también tiene implicaciones ambientales. Actualmente, existen en el mercado alternativas más sostenibles, como desinfectantes, jabones y limpiadores diseñados para reducir su impacto, con formulaciones biodegradables y menor toxicidad.
Elegir estos productos requiere que las empresas verifiquen su composición, etiquetado, estándares de respaldo y condiciones de uso. Asimismo, la correcta dosificación y disposición final siguen siendo clave, ya que incluso las soluciones más sostenibles pueden generar impactos si no se utilizan adecuadamente.
“Hoy la limpieza profesional debe ir más allá de la efectividad: también debe garantizar la seguridad de las personas y el cuidado del entorno. Por eso, en Grupo EULEN trabajamos con procesos estandarizados y utilizamos productos que cumplen con la regulación nacional, incorporando además soluciones y materias primas con características biodegradables o amigables con el ambiente”, añadió Vargas.
La gestión adecuada de químicos de limpieza va más allá de la operación diaria: es un factor clave en la protección de la salud pública, el cuidado del ambiente y la reputación de las empresas.
