
Las grandes arenas son los próximos sectores productivos donde se concentrará la competencia global por ingresos, talento y participación de mercado, generando expansión económica.
Es claro que los cambios en cuanto a la interacción, comunicación, movilidad y entretenimiento de las personas abrieron paso a nuevos sectores o industrias donde se está concentrando el desarrollo y la competitividad y más allá de ser campeones locales en estas arenas tan competitivas, América Latina debe aprovechar su potencial para introducirse estratégicamente en las cadenas de suministro y la atracción de inversiones de estas industrias.
McKinsey & Company ha identificado al menos 18 arenas que van desde software, ciberseguridad, robótica, servicios en la nube y semiconductores, hasta videojuegos, streaming, publicidad digital, comercio electrónico y vehículos eléctricos, entre otros. Entre 2022 y 2025, superaron ampliamente a otras industrias en capitalización de mercado, ingresos e inversión y se perfilan como los motores del desarrollo económico futuro.
Estas grandes Arenas ya están transformando la economía ya que en alguna medida todos estamos insertos en términos individuales, familiares, empresariales, nacional y mundialmente. En conjunto, estas 18 arenas podrían generar entre US$29 y US$48 billones de dólares en ingresos para 2040.
Cerca del 90% de la capitalización de mercado de estas actividades se concentra en EEUU y lo que se conoce como la gran China. En ese sentido, las oportunidades identificadas para América Latina no están en el dominio de estas arenas, sino en una integración estratégica que los países puedan aprovechar dentro de este sistema en expansión.
En su informe del 2026, McKinsey analiza el papel de nuestra región, identificando algunos sectores en los cuales se está logrando algún protagonismo y cómo dar los siguientes pasos hacia estas industrias. Las empresas locales o extranjeras en América Latina que ya compiten en las grandes arenas están relacionadas con vehículos eléctricos, baterías, servicios en la nube, semiconductores, e-commerce, video streaming, bioctecnología no médica y fármacos para la obesidad.
A medida que la geopolítica evoluciona hacia un mundo multipolar, la región en su mayoría cuenta con la ventaja relativa de estabilidad y neutralidad geopolítica, lo que puede respaldar nuevas inversiones.
Además de participación en cadenas de valor, se observa la posibilidad de atracción de inversión extranjera directa, la electrificación, la adopción tecnológica en la producción, o incluso, la mejora de la salud pública mediante medicamentos para la pérdida de peso. Además, existen oportunidades de inversión en sectores de alto valor agregado (dentro o cercanos a estas arenas) como la manufactura avanzada, el área digital y la infraestructura de IA, impulsadas por la proximidad con Estados Unidos.
Otro dato positivo es que las grandes arenas pueden acelerar en este continente la modernización de sectores como manufactura avanzada, centros de datos, servicios digitales y agroindustria y en esa línea, promover también la adopción tecnológica en empresas y consumidores. Correspondería en paralelo que la región desarrolle capacidades propias que eventualmente le permitan aportar en mayor medida a la ola expansiva que están generando las industrias del futuro.
