Gastronomía, historia, cultura, artesanías y experiencias de aventura forman parte de la oferta turística sostenible de la región.
El Golfo de Nicoya consolida su posicionamiento como un destino de turismo sostenible gracias a una creciente oferta de experiencias diseñadas y gestionadas por comunidades costeras, que combinan la protección del mar, el fortalecimiento de las economías locales y la puesta en valor de la cultura y las tradiciones del territorio.
Estas alternativas turísticas se desarrollan en islas y comunidades costeras como Puntarenas, Isla Venado, Isla Chira, Costa de Pájaros y Manzanillo. En estos sitios asociaciones comunitarias, cooperativas, grupos de mujeres y organizaciones locales lideran iniciativas que diversifican los medios de vida y reducen la presión sobre los recursos marinos.
Estos procesos cuentan con el acompañamiento de la Fundación MarViva, con el financiamiento del Blue Action Fund; e impulsan buenas prácticas de turismo sostenible, fortalecimiento organizativo y la articulación de una red de emprendimientos comunitarios comprometidos con la conservación marina.
La oferta incluye actividades como:
- Turismo comunitario.
- Pesca artesanal responsable.
- Recorridos por manglares.
- Restauración de ecosistemas.
- Apicultura vinculada al manglar.
- Gastronomía local.
- Artesanías sostenibles.
- Hospedajes rurales.
Estos aspectos permiten a las personas visitantes vivir experiencias auténticas y aprender sobre la estrecha relación entre las comunidades y el mar.
Desde MarViva destacaron que el modelo de turismo sostenible no solo genera empleo e ingresos en las comunidades costeras, sino que también fortalece las cadenas de valor locales, promueve el empoderamiento de las mujeres y contribuye de manera directa a la conservación de ecosistemas estratégicos para la salud del Golfo de Nicoya.
Katherine Arroyo Arce, directora ejecutiva de Fundación MarViva, comentó:
Creemos firmemente que la conservación del mar es más efectiva cuando se construye junto a las comunidades que dependen de él. Estas alternativas turísticas demuestran que es posible generar bienestar, identidad y oportunidades económicas mientras se protege el Golfo de Nicoya y su biodiversidad”.

Mujeres que impulsan el turismo sostenible
En Isla Chira, la Posada Rural La Amistad es un emprendimiento de turismo rural comunitario liderado por mujeres que ofrece experiencias auténticas de la cultura pesquera, con hospedaje rústico, gastronomía local y tours vinculados a la naturaleza. Su modelo promueve la conservación marina y fortalece la economía de las familias chireñas.
"Para nosotros, el turismo se ha convertido en una forma de cuidar el mar mientras generamos ingresos para nuestras familias. Compartimos nuestra forma de vida, nuestra historia y nuestros conocimientos, y eso nos permite reducir la presión sobre la pesca y asegurar un mejor futuro para la comunidad”, manifestó Lilliana Martínez, propietaria de Posada Rural La Amistad en Isla Chira.
