
El 42,2% de las deudas en Costa Rica está en entidades financieras y un 13,6% en cooperativas.
En un entorno donde el crédito forma parte de la vida cotidiana de los hogares, persiste una percepción arraigada: endeudarse es sinónimo de una mala decisión financiera. Sin embargo, especialistas advierten que esta idea no solo es incompleta, sino que puede llevar a decisiones poco informadas.
El crédito cumple un rol relevante en la economía doméstica, ya sea para enfrentar emergencias, cubrir necesidades o financiar activos. No obstante, su impacto depende directamente del propósito, las condiciones y la capacidad real de pago de cada persona.
Datos de la Escuela de Estadística (EEs) de la Universidad de Costa Rica (UCR) evidencian que el 42,2% de las deudas se concentra en entidades financieras, mientras que el 13,6% corresponde a cooperativas, lo que confirma el peso del sistema formal en el acceso al financiamiento.
“El problema no es el crédito en sí mismo, sino cómo se utiliza. Puede ser una herramienta útil o un factor de riesgo, dependiendo de si la persona entiende sus condiciones y si la deuda calza con su realidad financiera”, explicó Cindy Rivera, gerente de Inclusión Financiera de Coopenae-Wink.
Mitos que siguen marcando la relación con el crédito
Romper los mitos alrededor del endeudamiento es clave para mejorar la toma de decisiones financieras. En este contexto, contar con educación financiera adecuada y acceder a asesoría especializada permite no solo comprender mejor el crédito, sino también cuestionar creencias que pueden generar riesgos innecesarios.
Uno de los principales errores es asumir que toda deuda es negativa. Esta percepción puede llevar a evitar el sistema financiero formal o a recurrir a mecanismos informales, que implican mayores costos, menor transparencia y mayores riesgos.
También persiste la idea de que, si una entidad financiera aprueba un crédito, la persona necesariamente puede asumirlo. Sin embargo, la capacidad crediticia no siempre refleja la realidad completa del hogar ni su nivel de endeudamiento total.
Otro mito frecuente es considerar que pagar únicamente el monto mínimo en tarjetas de crédito es una práctica adecuada. En la experiencia, este hábito puede prolongar la deuda y aumentar significativamente su costo en el tiempo.
Entre oportunidad y riesgo
El endeudamiento puede ser una herramienta de bienestar cuando responde a un propósito claro, como la adquisición de vivienda o educación, y cuando no compromete los gastos básicos del hogar. Sin embargo, se convierte en un factor de vulnerabilidad cuando se utiliza de forma recurrente para cubrir necesidades cotidianas o cuando se acumulan múltiples obligaciones.
Según la EEs de la UCR, 78,1% de las personas reporta haber recibido información sobre tasas de interés al adquirir un crédito, aún existen brechas en comprensión financiera que inciden directamente en la toma de decisiones.
“Hablar de endeudamiento responsable no es desincentivar el crédito, sino ayudar a que las personas lo utilicen con criterio, con información y con una visión de bienestar en esta materia. La educación financiera es lo que transforma el crédito en una herramienta útil. Permite entender costos, anticipar riesgos y tomar decisiones más sostenibles”, añadió Rivera.
Educación financiera: más que información, una herramienta de bienestar
Fortalecer la comprensión sobre tasas de interés, plazos, costos totales y capacidad de pago es clave para evitar el sobreendeudamiento y tomar decisiones financieras sostenibles. En este sentido, el acceso a información clara, herramientas prácticas y acompañamiento especializado permite a las personas desarrollar un criterio financiero más sólido y anticiparse a posibles riesgos.
Coopenae-Wink reafirman su compromiso con la educación financiera como parte de su propósito, promoviendo no solo una mejor relación individual con el dinero, sino también el bienestar colectivo a través de decisiones más informadas, responsables y sostenibles.
