
Recientemente se conmemoró el Día Mundial de la Actividad Física, fecha que recuerda la importancia de activar el cuerpo para impulsar calidad de vida.
Hoy, la falta de tiempo se ha convertido en uno de los principales factores que dificultan la realización de actividad física. Entre el trabajo, las responsabilidades familiares y las tareas del hogar, muchas personas consideran que hacer ejercicio en casa es complicado o poco efectivo. No obstante, el verdadero reto no radica en el espacio o en los recursos disponibles, sino en la dedicación y la constancia en la práctica.
Mantener una rutina de ejercicios no tiene que ser complicado ni requerir de largas horas en el gimnasio. En muchos casos, lo más importante no es la intensidad, sino la constancia y la planificación. Con pequeños cambios y ejercicios sencillos, es posible mejorar significativamente la salud física y mental desde casa.
Cada movimiento cuenta. Un primer consejo por tomar en cuenta es establecer un horario fijo o elegir un momento específico del día, ya que esto favorece la creación del hábito. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda realizar rutinas cortas de al menos 10 minutos, las cuales pueden acumularse a lo largo del día (Organización Mundial de la Salud, 2020). Incluso sesiones de 10 a 30 minutos pueden ser efectivas si se realizan con dedicación.
Así mismo, se recomienda comenzar con ejercicios básicos que trabajen varios grupos musculares al mismo tiempo y que no requieran equipo especializado, como sentadillas, flexiones de brazos y desplantes. Estos pueden combinarse con ejercicios cardiovasculares como caminar, usar bicicleta estacionaria, baile o nadar.
También es importante escuchar al propio cuerpo e iniciar de forma progresiva, comenzando con 10 minutos al día e ir incrementando gradualmente la duración. La OMS (2020) recomienda realizar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada, incluir ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana y actividades para mejorar el equilibrio tres veces por semana. Progresar poco a poco evita el agotamiento y mantiene la motivación.
En conclusión, realizar ejercicios sencillos de manera constante es una inversión en bienestar. Con disciplina, organización y movimientos básicos, cualquier persona puede construir una rutina efectiva y saludable desde la comodidad de su hogar.
Este artículo de opinión fue escrito por Katherine Loria Madrigal, educadora física y facilitadora de los cursos de actividad física de AGECO.
