
Producir o abastecerse “más cerca de casa”.
Esto es lo que implica el nearshoring y, según la Cámara de Comercio Exterior de Costa Rica (CRECEX), puede considerarse como una alternativa estratégica ante los riesgos inflacionarios derivados del conflicto en Medio Oriente.
CRECEX observa con atención la escalada de esta crisis y sus posibles efectos sobre la economía internacional, particularmente por la presión sobre los mercados energéticos, las rutas marítimas estratégicas y los costos logísticos. La disrupción en torno al Estrecho de Ormuz continúa tensionando la oferta global de energía y encareciendo el transporte, en un contexto donde organismos internacionales ya advierten mayores niveles de inflación y menor crecimiento.
En este escenario, el nearshoring —una estrategia empresarial que consiste en trasladar o ubicar operaciones productivas, proveedores o centros logísticos en países cercanos al mercado final, en lugar de depender de ubicaciones lejanas— cobra relevancia como herramienta para fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro. Su implementación puede contribuir a contener las presiones inflacionarias al reducir costos logísticos, disminuir la exposición a riesgos geopolíticos y mejorar la competitividad en un entorno global cada vez más incierto.
Para Costa Rica, el conflicto en Medio Oriente representa un riesgo sobre los costos de importación —especialmente en combustibles, materias primas e insumos industriales— así como sobre la competitividad del sector exportador, debido al aumento en fletes, seguros, recargos operativos y tiempos de tránsito. La alta dependencia del abastecimiento externo de hidrocarburos mantiene al país expuesto a choques internacionales en energía y logística.
De acuerdo con Rodney Salazar, presidente de CRECEX, más allá de una coyuntura puntual, el contexto actual refuerza la necesidad de avanzar hacia modelos más resilientes de comercio exterior. En este sentido, el nearshoring se posiciona como una estrategia clave para mejorar la eficiencia de las cadenas de suministro.
La relocalización de procesos productivos hacia regiones más cercanas a los mercados finales —particularmente dentro del continente americano— permitiría a Costa Rica acortar distancias logísticas, reducir costos de transporte, disminuir tiempos de entrega y fortalecer la continuidad operativa frente a crisis internacionales. Asimismo, abre oportunidades para atraer inversión extranjera, dinamizar encadenamientos productivos regionales y consolidar al país como un hub estratégico dentro de las cadenas de valor globales”.
Para Salazar, el actual entorno internacional, marcado por volatilidad energética, tensiones geopolíticas y ajustes en el comercio global, debe ser interpretado no solo como un riesgo, sino también como una oportunidad para reposicionar la estrategia país. Apostar por el nearshoring implica fortalecer la competitividad interna, mejorar infraestructura, facilitar el comercio y generar condiciones que favorezcan la inversión y la integración regional.
CRECEX hace un llamado al sector público y privado a impulsar de manera decidida esta agenda, complementándola con estrategias de gestión de riesgos, diversificación de proveedores y planificación logística. Más que una reacción de corto plazo, el momento exige una visión estratégica que permita a Costa Rica adaptarse y capitalizar los cambios en la geografía del comercio internacional.
