
Costa Rica logró, en solo tres años, hitos de implementación que a otros países de la región les tomó una década alcanzar.
Costa Rica se coloca a la vanguardia en la modernización de sus políticas públicas de empleo al consolidar el modelo de Pago por Resultados, el cual busca garantizar que la inversión social se traduzca en oportunidades laborales tangibles y sostenibles para las personas jóvenes del país. Esta iniciativa, liderada por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) con el apoyo de la Fundación Caricaco y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) responde a un desafío que presenta nuestro país: una tasa de desempleo juvenil que alcanza el 22 %, superando significativamente el promedio del 13 % de los países de la OCDE.
El cambio fundamental de este esquema radica en que las instituciones de formación dejan de recibir fondos únicamente por impartir cursos y pasan a ser evaluadas por el éxito de su gestión. El pago se distribuye en hitos estratégicos: una parte por la formación, pero el resto queda sujeto a que el joven estudiante sea contratado y, sobre todo, a que se mantenga en su puesto de trabajo por períodos mínimos de hasta tres meses.
Este enfoque responde a una lógica impulsada desde 2023, cuando la Fundación Caricaco diseñó y financió los primeros tres procesos de contratación con fondos privados, bajo el esquema de financiamiento por resultados, enfocados en empleo juvenil. En estos procesos se lograron ocho distintas adjudicaciones.
Por su parte, el MTSS diseñó y gestionó, en el marco de la Ley de Contratación Pública de Costa Rica, la primera contratación por hasta ¢235 millones a ejecutarse bajo un esquema de pago por resultados para la modalidad Empléate del Programa Nacional de Empleo.
Estos esfuerzos dejan claro que el enfoque de atención para la población joven está cambiando, al innovar en la implementación de programas enfocados en pagar por resultados verificables. Es por esta razón que el ecosistema de proveedores de servicios ha tenido que ajustar sus ofertas y enfocarse en que sus estudiantes logren y mantengan un empleo de calidad.
Mauricio Miranda, director ejecutivo de Fundación Caricaco, señaló:
Nuestra misión es nivelar la cancha para las personas jóvenes en Costa Rica. Este modelo permite que el ecosistema de formación deje de centrarse exclusivamente en la capacitación académica y se enfoque en la inserción efectiva de talento en el mercado laboral formal. Debemos migrar hacia una gestión pública orientada a resultados, donde cada colón invertido genere un valor medible y garantice que el joven no solo obtenga un empleo, sino que pueda desarrollarse y permanecer en él, contribuyendo así al ciclo virtuoso de valor público del país".
El modelo ha evolucionado rápidamente, pasando de pilotos con fondos privados a la implementación del modelo en contrataciones públicas. El MTSS tuvo su primer contrato con tres proveedores adjudicados, ejecutada entre junio del 2024 y octubre del 2025, hasta llegar a una contratación según demanda a ejecutarse en 4 años que hoy contempla a 12 proveedores adjudicados con MTSS.
Adicionalmente, se ha desarrollado un proceso licitatorio con recursos de Procomer que vincula a tres contratistas seleccionados. Es así como, tras estos ocho contratos iniciales con fondos privados, se escaló de una licitación menor que proyectaba la atención de 780 personas beneficiarias a una licitación mayor que proyecta la atención de cerca de 15 000 personas bajo este esquema, a lo largo de cuatro años. En paralelo, Procomer adoptó el modelo para el sector exportador, logrando con esto posicionar un enfoque de efectividad en el uso de los recursos, con indicadores medibles y enfocados en objetivos claros.
Así, el país da pasos firmes en la implementación de un modelo innovador y de alto impacto público que proporciona la trazabilidad de la inversión de recursos.
Gindra Brenes, jefa del Departamento de Generación de Empleo (Unidad Ejecutora del Programa Nacional de Empleo) en el Ministerio de Trabajo y Seguridad, explicó:
Pago por Resultados representa una evolución necesaria en la gestión de los programas de empleabilidad porque introduce un nivel de trazabilidad que antes no existía. Este modelo le permite al Estado no solo capacitar, sino también dar seguimiento a la trayectoria del joven en el mercado laboral, utilizando datos en tiempo real para ajustar la oferta formativa a la demanda de las empresas y enfocarse en lograr inserciones laborales sostenibles y de calidad”, declara
