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Costa Rica en alerta: caída de inversión extranjera reabre debate sobre zonas francas y empresas locales

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Gabriel Zamora Baudrit, abogado tributario, alertó que “depender exclusivamente de grandes proyectos de inversión incrementa la vulnerabilidad del país ante cambios en el entorno global”.

La desaceleración reciente de la inversión extranjera directa (IED), particularmente la proveniente de Estados Unidos, abre el debate sobre la necesidad de complementar el modelo actual con una estrategia enfocada en el desarrollo de empresas locales, sin sustituir la atracción de capital internacional.

El menor dinamismo en nuevos proyectos ha puesto en evidencia la alta dependencia del país de la inversión extranjera como motor de generación de empleo, en un contexto global más competitivo y selectivo.

El abogado tributario Gabriel Zamora Baudrit propone un cambio de enfoque que permita fortalecer la base productiva nacional. Señala que: “Costa Rica ha hecho un trabajo sólido durante años en atracción de inversión extranjera, con instituciones como Procomer y CINDE liderando ese esfuerzo, pero hoy también debemos incentivar de forma decidida la creación y crecimiento de empresas locales”.

En ese sentido, explica que este impulso debe materializarse mediante políticas concretas, como programas de financiamiento accesible, incentivos fiscales temporales, acompañamiento técnico en etapas iniciales y esquemas de internacionalización progresiva que permitan a estas empresas integrarse a cadenas globales de valor.

El planteamiento no busca reemplazar el modelo de zonas francas ni la inversión extranjera, sino complementarlo. “No se trata de sustituir la IED, sino de reducir la dependencia. Una economía más equilibrada combina inversión extranjera sólida con un ecosistema local dinámico. Una vía concreta es revisar y ajustar ciertos requisitos del régimen de zona franca para facilitar el acceso de empresas locales, sin desnaturalizar el modelo”, agrega Zamora Baudrit.

Flexibilizar: un primer gran paso

Entre los ajustes que plantea el abogado tributario destacan la flexibilización de requisitos como los montos mínimos de inversión —actualmente cercanos a $150.000 en activos—, la exigencia de generación de empleo desde etapas iniciales y la obligación de ubicarse dentro de parques de zona franca. Estos elementos podrían adaptarse mediante esquemas graduales o diferenciados para empresas locales en etapas tempranas.

Asimismo, resalta que el régimen ofrece beneficios altamente competitivos, como la exoneración del impuesto sobre las utilidades por periodos que oscilan entre 12 y 18 años, dependiendo de la ubicación dentro o fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM), lo cual podría convertirse en una herramienta estratégica también para empresas locales con potencial de crecimiento.

El análisis parte de una realidad clara: Costa Rica enfrenta limitaciones estructurales como costos operativos elevados, escasez de talento especializado, apreciación del tipo de cambio y procesos institucionales que afectan la velocidad de ejecución. En ese escenario, depender exclusivamente de grandes proyectos de inversión incrementa la vulnerabilidad del país ante cambios en el entorno global.

Por ello, Zamora Baudrit, plantea la necesidad de diseñar incentivos específicos para startups y pequeñas empresas locales. Entre ellos se incluyen exoneraciones parciales y temporales del impuesto sobre la renta, acceso preferencial a financiamiento, reducción de cargas administrativas en etapas iniciales y programas de capacitación alineados a las necesidades del mercado.

“Fomentar empresas locales no solo diversifica el riesgo, sino que también genera una base empresarial más resiliente. Es una estrategia de complemento que fortalece el modelo país”, concluye Zamora Baudrit.

El contexto actual abre la puerta a repensar la política de desarrollo productivo, integrando de forma estratégica tanto la atracción de inversión extranjera como el impulso decidido al emprendimiento local.