
En Centroamérica ya se gestionan aproximadamente USD 420 millones en activos orientados a impacto.
En un contexto donde la inversión de impacto supera los USD 1.6 trillones a nivel global y continúa creciendo de forma sostenida, Centroamérica emerge como una región con potencial para atraer y canalizar capital hacia soluciones sociales y ambientales.
Así lo plantea el policy brief “Hacia un ecosistema de inversión de impacto en Centroamérica: Situación y Recomendaciones para Costa Rica y Guatemala”, una iniciativa de la Plataforma de Inversión de Impacto Centroamericana (PiiC) y el GSG Impact, elaborado por el INCAE Business School con el financiamiento de la IDRC Canadá.
La inversión de impacto se refiere a aquellas inversiones realizadas con la intención de generar, además de un retorno financiero, un impacto social y ambiental positivo, medible y verificable. Este enfoque se ha consolidado como uno de los segmentos más dinámicos dentro de las finanzas sostenibles a nivel global, impulsado por inversionistas institucionales, fondos especializados y organismos multilaterales.
Una tendencia global que abre oportunidades para la región
En América Latina, el mercado crece a tasas cercanas al 15% anual, mientras que en Centroamérica ya se gestionan aproximadamente USD 420 millones en activos orientados a impacto, según fuentes citadas en el estudio.
Este crecimiento refleja un cambio en la forma en que se canaliza el capital, priorizando actividades como la agricultura sostenible, la inclusión financiera, y la energía limpia, entre otras.
Costa Rica y Guatemala: dos caminos, un mismo potencial
El análisis identifica dinámicas diferenciadas en los principales mercados de la región, con un enfoque en políticas públicas de impacto.
Por un lado, Costa Rica destaca por su institucionalidad, liderazgo en sostenibilidad y avances en regulación financiera, lo que le permite consolidarse como un referente regional. Por otro lado, Guatemala presenta un ecosistema emprendedor dinámico, con capacidad de innovación y una creciente participación de actores privados y de cooperación internacional.
Lejos de ser excluyentes, ambos modelos se perfilan como complementarios dentro de una estrategia regional más amplia y atractiva.
El papel del Estado: clave para escalar el mercado de inversión de impacto
El estudio subraya que el desarrollo del ecosistema en nuestra región dependerá en gran medida de la capacidad de los Estados para asumir un rol más activo en su consolidación.
Esto implica actuar simultáneamente como:
- Reguladores que generen confianza y claridad
- Facilitadores que articulen actores y reduzcan barreras
- Participantes que movilicen recursos e impulsen instrumentos innovadores
Este enfoque, ya implementado en otras regiones, ha demostrado ser determinante para atraer inversión y escalar soluciones ambientales y sociales.
De la oportunidad a la acción
Más allá del diagnóstico, el documento propone una hoja de ruta con acciones concretas y factibles para fortalecer el ecosistema en la región.
Entre ellas destacan:
- El desarrollo de instrumentos financieros especializados
- La mejora en la coordinación público-privada
- La creación de sistemas de medición de impacto más robustos
- La atracción de capital internacional hacia sectores estratégicos
- Una oportunidad para alinear capital y desarrollo
De acuerdo con los autores, la inversión de impacto representa una vía para conectar el capital privado con las prioridades del sector público, ampliando el alcance de las políticas de desarrollo en la región.
“El potencial está en articular capacidades, generar confianza y facilitar la canalización de recursos hacia soluciones con impacto medible”, señala el estudio.
Disponibilidad
El informe completo ya se encuentra disponible para descarga en el siguiente link y busca servir como base para la discusión y el diseño de políticas públicas orientadas a impacto en Centroamérica.
Acerca del estudio
La publicación fue elaborada por la Plataforma de Inversión de Impacto Centroamericana (PiiC) e INCAE Business School, con el apoyo de GSG Impact y el financiamiento de IDRC Canadá, como parte de un esfuerzo regional por impulsar economías de impacto.
