Hoy quiero honrar la memoria de Lorena Clare Facio, con mi profunda admiración y respeto.
Nos conocimos allá al final de la década de los 80's en actividades del Partido Unidad Social Cristiana.
Ella con una prestancia y elegancia con sello propio. Inteligente, solidaria, amorosa y activa.
No siempre coincidimos, de hecho no estuve con ella en la convención pero con los años aprendí a admirar a una mujer que como el bambú, nunca se dobló.
Su paso por la vida pública de nuestra Costa Rica dejó una huella que el tiempo no borra: la de una mujer que supo combinar la elegancia con la entrega, y la distinción con un compromiso genuino por los más vulnerables. Tremendamente sensible ante el dolor humano y capaz de generar políticas públicas qué cambiaran la cruel realidad de los que menos tienen.
Recordamos con gratitud su liderazgo pionero en la prevención de la salud y su incansable labor por la niñez; obras que hoy siguen siendo testimonio de su nobleza y visión. También su lucha en favor de los adultos mayores a quienes nos enseñó a proteger.
Deseo de todo corazón que la luz la haya acompañado en su paso hacia la tierra donde no hay dolor. En serenidad y con alegría que merece alguien que tanto ha dado a su país. Que la paz y el amor de su familia sean su mayor recompensa.
Usted sembró bienestar en tantos corazones costarricenses, y hoy mi mayor deseo es que esa misma luz y tranquilidad le sean devueltas en abundancia.
A su familia, a don Miguel, a sus hijos Andrés y Anelena, sus adorado a nietos, los abrazo con respeto para que este momento duro pueda ser pasado en medio de mucha paz.
Hoy le rindo un pequeño pero sentido homenaje a quien tanto nos dio sin esperar nada a cambio, a quien este Congreso premió con la altísima distinción de Ciudadana de Honor.
En el libro autobiográfico que escribió, llamado Como el Bambú, usted lo finaliza con palabras que hoy podemos decir fueron proféticas:
Se necesita cerrar, llegar a un fin, lograr un objetivo, sentir ese calorcito del logto y yo creo que, gracias a Dios, hemos finalizado”.
En nombre de toda una generación a quien usted le brindó grandes oportunidades, en nombre de todos a quienes usted le tendió una mano le digo gracias por todo y por tanto, simplemente gracias. ¡Misión más que cumplida!
