
La mitad de las muertes por cáncer podrían evitarse con estrategias de prevención, un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado, indica la Organización Mundial de la Salud.
La descentralización para brindar servicios de salud más cerca de las comunidades, particularmente en el abordaje del cáncer, representa una oportunidad clave para mejorar la calidad de vida de los pacientes y fortalecer la sostenibilidad del sistema de salud público en Costa Rica.
Esta fue una de las principales conclusiones del foro De la GAM a las comunidades: mejorando la atención del cáncer en Costa Rica, organizado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Costa Rica (UCR), con la participación de autoridades de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), representantes del Fondo de Población de las Naciones Unidas, especialistas médicos y económicos, así como Roche.
El cáncer continúa siendo uno de los principales desafíos de salud pública a nivel mundial y nacional. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2023 se estimaron 4 millones de casos de cáncer en la región de las Américas, cifra que podría aumentar a 6 millones para el año 2040.
“En Costa Rica, actualmente se diagnostican más de 12 000 personas con cáncer y más de 6 000 personas mueren por año por algún tipo de cáncer; se proyecta que para 2050 la incidencia aumentaría a 23 mil casos nuevos por año, mientras las muertes podrían llegar a las 12 mil” , explicó el Dr. Warner Alpízar, catedrático de la Escuela de Medicina de la UCR.
Además, en el período 2016-2021 se contabilizaron 31 409 defunciones por cáncer en el país. En el caso de las mujeres, el cáncer de mama, colorrectal y estómago presentan los índices más elevados de mortalidad, en el cual solo el cáncer de mama ha causado más de 3 000 defunciones desde el 2012 hasta el 2021.
De igual manera, para la población masculina el cáncer de estómago, próstata, y colorrectal son los que presentan estadísticas más elevadas respecto a la tasa de mortalidad. Además, se determinó que para el período del 2012 al 2021, el cáncer de próstata y el de estómago tuvieron un mayor número de defunciones, al superar las 4.000 muertes, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
De acuerdo con la OMS, la mitad de las muertes por cáncer podrían evitarse mediante estrategias de prevención, diagnóstico en etapas tempranas y tratamiento adecuado y oportuno. La OMS estima que entre el 30 % y el 50 % de los fallecimientos por esta causa son prevenibles mediante estrategias efectivas de prevención, diagnóstico precoz y atención integral.
Un reto territorial
Uno de los principales desafíos señalados durante el foro es la brecha territorial en el acceso a la atención especializada. En Costa Rica, cerca del 50 % de la población vive fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM), lo que implica que muchas personas deben desplazarse durante varias horas para recibir tratamiento, lo que hace incurrir en costos directos, indirectos e inducidos, además del impacto emocional y familiar que esto conlleva.
Costa Rica ha sido exitoso en llevar a las comunidades la atención primaria a través de los EBAIS, sin embargo, con una población envejecida y, por ende, cada vez más propensa a las enfermedades crónicas no transmisibles, como el cáncer, toma relevancia fortalecer también la atención especializada más cerca de las personas.
“En este contexto, la descentralización surge como una apuesta estratégica para avanzar hacia una mayor equidad en salud, reducir brechas de acceso entre regiones y optimizar los recursos del sistema. Acercar la atención oncológica a las comunidades permite descongestionar hospitales centrales, optimizar infraestructura especializada y fortalecer la sostenibilidad del sistema”, mencionó la Dra. Virginia Cozzi, gerente de Operaciones Clínicas para Roche Caribe, Centroamérica y Venezuela.
Además, en el país ya se implementa el Proyecto de Regionalización de Servicios de Salud de la Caja Costarricense del Seguro Social, que propone desconcentrar la atención de tratamientos de menor complejidad desde los hospitales centrales hacia las Unidades Desconcentradas de Medicamentos Especializados (UDAME).
Entre los resultados esperados se proyectan 18 000 atenciones desconcentradas al año y más de 2 500 pacientes beneficiados, con mayor equidad territorial y optimización de hospitales de la GAM.
Innovación como habilitador
El foro también abordó el rol de la innovación en la transformación del modelo de atención. Desde la medicina personalizada hasta nuevas formas de administración de tratamientos, como tecnologías subcutáneas de menor complejidad, se destacó que la innovación puede facilitar la atención descentralizada, al reducir tiempos en centros de infusión y permitir mayor eficiencia en el uso de recursos hospitalarios.
“Estas herramientas no solo benefician al paciente al reducir tiempos y desplazamientos, sino que contribuyen a disminuir la saturación hospitalaria y mejorar la eficiencia general del sistema”, agregó la Dra. Cozzi.
Llamado a una mesa acción multisectorial
Los expertos coincidieron en el avance que ha tenido el país, así como en la necesidad de potenciar esta experiencia para fortalecer una política pública de descentralización, que asegure coordinación técnica, capacidades institucionales y articulación entre sectores. Por eso, la Escuela de Medicina de la UCR motivó la conformación de un grupo de trabajo que sume distintas perspectivas para fortalecer las estrategias de descentralización de la atención especializada en el país.
“La descentralización no es únicamente trasladar servicios; es fortalecer el sistema desde el territorio y hacer un uso más eficiente de los recursos, acercando la atención especializada a quienes más la necesitan. Este espacio reafirma que la construcción de un sistema de salud más cercano, equitativo y eficiente requiere visión integral, coordinación institucional y un compromiso país”, concluyó el Dr. Alpízar.

