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Una tasa de desempleo baja no es, por sí sola, sinónimo de una economía que genera empleo

Un 6,6% de desempleo suena, a primera vista, como una buena noticia. Es el mínimo histórico reciente de Costa Rica, y muchos titulares así lo celebran. Pero los números cuentan una historia más incómoda cuando se les examina con detenimiento.

¿Cómo se mide el desempleo?

La fórmula es simple: el número de desempleados dividido entre la fuerza laboral, también llamada población activa. El resultado indica qué porcentaje de quienes participan activamente en el mercado laboral no tiene empleo. Participar activamente significa dos cosas: tener empleo, o estar buscándolo. En Costa Rica, el INEC considera que una persona busca empleo activamente si lo ha hecho en las últimas cinco semanas.

Esto tiene una implicación importante: si alguien deja de buscar empleo, simplemente desaparece de la estadística. No se cuenta como desempleado. Tampoco como empleado. Sale del denominador y del numerador al mismo tiempo, y la tasa mejora sin que la economía haya generado un solo empleo nuevo.

Lo que los datos muestran en conjunto

Entre enero de 2022 y enero de 2026, la fuerza laboral costarricense se redujo en 109,084 personas, pasando de 2,432,192 a 2,323,108 personas, una caída de 4,49%. En ese mismo período, tres indicadores cuentan historias distintas:

  • 164.385 personas dejaron de ser consideradas desempleadas.
  • 55.301 personas consiguieron empleo.
  • 205.931 personas más alcanzaron los 15 años o más, es decir, entraron a la edad de trabajar.

La diferencia entre los primeros dos números es contundente: 164.385 personas dejaron de ser desempleadas, pero solo 55.301 consiguieron empleo. Eso deja un espacio de 109.084 personas que dejaron de ser contadas como desempleadas y que con certeza, no fue por conseguir empleo.

¿Cómo ocurre eso?

Para entender mejor el panorama, me gustaría ampliar un poco la interpretación de los números y posibles causales, tenemos 109.084 personas que ya no son consideradas desempleadas, pero no consiguieron empleo, ¿Qué ocurre realmente ahí?, ¿Cómo una persona deja de ser desempleada si no es por conseguir empleo?, como mencioné brevemente, si esta persona busca empleo, pero deja de hacerlo, sin conseguir empleo, esta persona ya no es más considerada desempleada estadísticamente y se le pasa a considerar fuera de la población activa. En el sector fuera de la población activa tenemos a jubilados, estudiantes, gente que no trabaja ni estudia, personas que por condiciones físicas o mentales no pueden trabajar, personas que hacen labores domésticas, etc… Básicamente, la población que el mercado laboral no ve.

Ahora, si planteamos un escenario común para que el panorama sea más comprensible: Si una persona se jubila desde la ocupación, por ejemplo, y un desempleado ocupa su vacante ocurre una cosa: 1 persona sale de la población activa (el jubilado), y 1 persona sale del desempleo y consigue empleo (el desempleado), pero si vemos los números, de las 164.385 personas que ya no son desempleadas, solo 55.301 personas consiguieron empleo, es decir este escenario común, donde se sigue el ciclo de que una persona ocupada se jubila, y otro ocupa su lugar, solo aplicaría como máximo para justificar una proporción de los 55.301 empleos que se generaron, ¿y las otras 109.084 personas? quedan sin explicación por una razón común, como lo es el ciclo de jubilación.

Posible causales

Ya se analizó un tema importante: por ninguna razón 109.084 personas salieron del desempleo por conseguir empleo. Eso nos deja por descarte que estas personas dejaron de buscar empleo desde el desempleo. Algunos escenarios posibles: una persona sin empleo que dejó de buscar para retomar o iniciar estudios; una persona sin empleo que en medio de la búsqueda se jubiló; o simplemente una persona que por alguna razón, ya sea personal, física o anímica, decidió dejar de buscar. Lo que todos estos escenarios tienen en común es que son perfiles muy específicos con múltiples condicionales, lo que hace difícil sostener que expliquen 109.084 personas en su totalidad, y abre la puerta a que una porción significativa sean simplemente personas que se desalentaron.

Lo que los números sí permiten concluir

La tasa de desempleo no solo nos deja leer cuánta gente tiene trabajo. Sino también cuánta gente que busca trabajo no lo encuentra. Son cosas distintas, y esa distinción importa.

En el período analizado, la economía costarricense generó 55,301 empleos netos, mientras que 205,931 personas nuevas entraron a la edad de trabajar. Eso es una tasa de absorción del 26,85%: por cada 4 personas nuevas en edad de trabajar, la economía tuvo empleo para una aproximadamente, un deterioro con la serie anterior, ya que en diciembre del 2025, esta tasa fue de 34,52% de absorción para los nuevos en edad de trabajar.

Incluso es posible que haya más personas que se desalentaron y cesaron la búsqueda de empleo que personas que efectivamente consiguieron trabajo. Si la porción de esas 109,084 personas fuera explicada por jubilaciones desde el desempleo, retomando o iniciando estudios desde el desempleo, entre otros perfiles muy puntuales y específicos que se mencionaron, es menor a 55,301, estaríamos ante ese escenario.

Una tasa de desempleo baja no es, por sí sola, sinónimo de una economía que genera empleo. A veces es simplemente el resultado de una economía que desanima a quienes lo buscan.