El proyecto, desarrollado junto al PNUD y la iniciativa Río Urbano, combina soluciones mecánicas y biológicas para mejorar la calidad del agua y promover la resiliencia en entornos urbanos.
La Universidad Nacional (UNA) oficializó la puesta en marcha de la primera riobarda e islas regenerativas en Heredia, una infraestructura de bajo costo orientada a la recuperación mecánica y biológica del río Pirro.
El desarrollo de esta tecnología se realizó en conjunto con la iniciativa Río Urbano y el programa Transición hacia una economía verde urbana del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con el objetivo de transformar los cauces urbanos en ecosistemas resilientes. El proyecto incorpora además un enfoque de justicia social e igualdad de género en la gestión del recurso hídrico.
La infraestructura instalada funciona mediante un sistema complementario. Por un lado, la riobarda permite la captura física de plásticos y residuos sólidos de gran tamaño. Por otro, las islas regenerativas, compuestas por vegetación nativa como el rabo de zorro, contribuyen a filtrar contaminantes a través de procesos de absorción biológica en sus raíces.
Como parte del proceso de validación, la UNA estableció una línea base científica mediante el monitoreo de 13 indicadores físico-químicos de calidad del agua, analizados en laboratorios especializados.
Durante la presentación del proyecto, Jaime Mora Arias, decano del Centro de Estudios Generales (Ceg-UNA), señaló:
La institución no es un observador pasivo de la crisis ambiental, sino un laboratorio vivo de resiliencia. Nuestra relevancia no reside únicamente en la generación de conocimiento teórico, sino en la capacidad de transformar ese saber en soluciones tangibles que se ensucien las manos en el cauce de nuestros ríos”.
Por su parte, la vicerrectora de investigación, Silvia Argüello Vargas, subrayó que el acceso al agua constituye un eje central de la justicia ambiental, lo que implica una responsabilidad directa para las universidades públicas.
La necesidad de este tipo de iniciativas se sustenta en datos sobre la gestión hídrica en el país. Según Mauren Ballestero Vargas, consultora del PNUD, "el modelo tarifario actual en nuestro país está colapsado, con un precio promedio del metro cúbico de agua de apenas cinco centavos de dólar, lo que impide inversiones en infraestructura moderna".
A esto se suma una pérdida cercana al 60% del agua potable en las redes de distribución antes de llegar a los hogares, lo que representa una ineficiencia significativa y afecta principalmente a las poblaciones más vulnerables, de acuerdo con la UNA.
El proyecto también destaca el impacto diferenciado de la escasez y contaminación del agua en las mujeres. En ese sentido, Ana Elena Chacón, representante del PNUD, resaltó la importancia de promover su liderazgo en la gestión comunitaria del recurso hídrico, al considerar el acceso al agua como un elemento clave para la salud pública y la cohesión social.
En esa misma línea, la académica Ana María Soto Blanco, del IEM-UNA, advirtió que la organización social del agua requiere un análisis crítico que visibilice las desigualdades estructurales y las barreras en el acceso a recursos.
Desde la UNA indicaron que la sostenibilidad de la iniciativa dependerá de la apropiación social mediante el colectivo de guardarríos, un grupo de voluntarios encargados de la vigilancia y el mantenimiento de las estructuras.
De acuerdo con las personas expertas involucradas, el objetivo final es impulsar un cambio cultural tanto a nivel institucional como ciudadano, para que los ríos urbanos dejen de ser receptores de residuos y se conviertan en espacios de desarrollo sostenible.

