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Tipo de cambio: ¿efecto transitorio o una nueva realidad?

En las últimas semanas, el colón se ha apreciado con fuerza frente al dólar, alcanzando niveles que no se observaban desde 2005. En términos concretos, desde el máximo registrado en junio de 2022, cuando el tipo de cambio llegó a ₡698 por dólar, la divisa estadounidense se ha reducido en aproximadamente ₡224 en un lapso de cuatro años. Además, solo en lo que va de 2026, el tipo de cambio ha caído cerca de un 5,4%, una variación significativa si se considera que han transcurrido apenas dos meses.

Entonces surge la pregunta: ¿por qué cae tanto el tipo de cambio?

Fundamentalmente, la explicación radica en la elevada cantidad de dólares que actualmente circulan en la economía costarricense. La cuestión relevante, por tanto, es determinar de dónde provienen esos dólares. En las últimas semanas, parte de la opinión pública ha atribuido este fenómeno a actividades vinculadas al narcotráfico. Sin embargo, más allá de percepciones o sospechas, no existen datos que respalden esa afirmación.

Si bien la actividad delictiva constituye un problema real en el país, no es riguroso adjudicarle el comportamiento del tipo de cambio sin estudios que lo demuestren. Por ello, conviene centrarse en factores que sí cuentan con respaldo empírico y que efectivamente generan presiones a la baja sobre el precio del dólar.

Primero, debemos señalar la actividad turística, si bien es cierto que durante gran parte del año 2025 se presentaron caídas en la cantidad de visitantes al país, según datos del Instituto Costarricense de Turismo (ICT), eso se revirtió con creces en los últimos meses del año, con aumentos en el ingreso de viajeros desde un 12% en noviembre de 2025 con respecto a 2024, como de 13,4% en diciembre de 2025 con respecto al mismo mes de 2024. Este repunte, sin duda, incrementa la entrada de divisas y, por tanto, la cantidad de dólares que circulan en la economía nacional.

Segundo, otro factor que afecta el precio del dólar es la inversión extranjera directa (IED). En este sentido, solo en 2025 el nivel de atracción de IED fue tal que se convirtió en el generador directo de más de once mil quinientos puestos de empleo, según datos de Procomer, únicamente tomando en cuenta los 13 proyectos de inversión de mayor tamaño. En total, se contabilizan 55 nuevos proyectos de inversión en cuestión de un año. Además, según el Ministerio de Comercio Exterior (Comex), se registraron $3.533 millones en flujos de IED hacia Costa Rica solo al tercer trimestre de 2025.

En tercer lugar, el menor gasto en combustibles también contribuye a que una mayor cantidad de dólares permanezca en circulación. Esto se debe a la caída en el precio internacional del petróleo, que permite a Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) ahorrar en la importación de combustibles. Un precio más alto habría implicado una mayor salida de divisas; en cambio, un precio más bajo genera el efecto contrario, reduciendo la demanda de dólares para estas compras externas.

Estos factores son determinantes en la dinámica del tipo de cambio. La combinación de los tres es suficiente para generar presiones como las que hemos observado hasta la fecha, ya que todos comparten un componente fundamental: no solo atraen dólares a la economía nacional, sino que además generan encadenamientos productivos y, en el caso de la inversión extranjera directa (IED), capacidad de reinversión. Esto contribuye a que las divisas permanezcan circulando dentro de la economía costarricense.

Como dato relevante, suele considerarse que una moneda nacional fuerte afecta negativamente el nivel de exportaciones de un país, ya que encarece los productos nacionales para los compradores extranjeros, lo que normalmente se traduce en menores ventas externas.

Sin embargo, en el caso de Costa Rica esto no ha ocurrido, pues desde 2022 se ha vuelto habitual romper récords en exportaciones. Según la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco), 2025 cerró con un incremento cercano al 16% en el valor de las exportaciones respecto a 2024. Del total exportado, se estima que $22.900 millones corresponden a bienes, mientras que más de $11.000 millones provienen de servicios.

Esto demuestra, sin lugar a duda, que Costa Rica es un país competitivo; es decir, no vende por ser barato, sino por la calidad de su oferta.

En conclusión, no solo es desinformador, sino también irresponsable atribuir la baja en el tipo de cambio al narcotráfico. Definitivamente es un problema latente que se debe de solucionar con urgencia en Costa Rica; sin embargo, no existen datos que demuestren su incidencia en el comportamiento del mercado cambiario como para sostener tal afirmación.

Lo que sí existe es una economía competitiva que, año tras año, atrae más turistas y más proyectos de inversión, los cuales no solo generan empleo de calidad, sino que también aportan una significativa cantidad de dólares que permanecen circulando en nuestra economía.

Independientemente del nivel en que se ubique el tipo de cambio, siempre habrá ganadores y perdedores. El problema surge cuando los ganadores se determinan arbitrariamente; es decir, “a dedo” sin que exista un proceso de mercado impulsado por competitividad y ganas de emprender en el país. Pero este no es el caso, por tanto, habrá que acostumbrarse, puesto que ya no se trata de un efecto coyuntural, esta es nuestra nueva realidad.