
El avance del narcotráfico en América Latina representa hoy una de las principales amenazas para la estabilidad de las comunidades, el desarrollo económico y la convivencia pacífica en la región.
Costa Rica no es ajena a esta realidad. El crecimiento de redes criminales vinculadas al tráfico internacional de drogas genera violencia, debilita oportunidades para la juventud y afecta la seguridad en territorios que históricamente han sido motores de desarrollo productivo.
Las principales zonas productoras de banano en nuestro país se ubican en el Caribe y Parrita, donde miles de familias dependen de la agricultura y particularmente de la producción bananera. Aquí la seguridad es una condición indispensable para que la población pueda prosperar.
Sabemos que cuando el narcotráfico se infiltra en las comunidades, las consecuencias van mucho más allá de un acto delictivo: se deteriora el tejido social y se pone en riesgo la estabilidad de actividades productivas que sostienen a miles de familias.
No podemos dejar de lado el gran desafío que la industria enfrenta ante el uso ilícito de contenedores de exportación para el trasiego de drogas, lo que amenaza la seguridad de quienes trabajan honradamente y compromete la imagen de un sector que durante décadas ha trabajado por consolidarse como referente en la región latinoamericana en materia de transparencia y sostenibilidad.
En la Corporación Bananera Nacional (Corbana) estamos convencidos de que esta problemática debe abordarse desde una visión integral que combine seguridad, cooperación internacional y oportunidades reales de desarrollo para las regiones.
En ese sentido, la participación de Costa Rica en la Cumbre “Escudo de las Américas” representa un paso importante en el fortalecimiento de la lucha contra el crimen organizado en la región.
Coincidimos con lo expresado recientemente por el presidente de la República en entrevista con el medio internacional Milenio:
Nosotros queremos colaborar con Estados Unidos en todo lo que sea posible y legalmente racional”.
Enfrentar este fenómeno requiere fortalecer las instituciones, mejorar los controles logísticos en las cadenas de exportación con tecnología, como menciona el mandatario en dicha publicación.
Las comunidades del Caribe costarricense han demostrado durante décadas que el trabajo, la producción agrícola y la inversión social son caminos reales hacia el progreso.
Los más de 41.000 empleos directos y 100.000 indirectos que genera la industria bananera, son muestra de que es posible crear una barrera social frente a las problemáticas que acechan a la población más vulnerable. Garantizar que estas comunidades puedan vivir en paz, con oportunidades y seguridad, es una responsabilidad compartida entre el Estado, el sector productivo y la comunidad internacional.
Desde Corbana reafirmamos nuestro compromiso con el desarrollo sostenible de las regiones bananeras, la generación de empleo digno, seguro y formal, así como el fortalecimiento de las condiciones que permitan que nuestras comunidades continúen creciendo en paz, por eso nuestra intención es seguir creciendo como industria en todo Costa Rica al expandir la frontera bananera y crecer al mismo ritmo que el país y la GAM.
Escrito por: Marcial Chaverri Rojas, Gerente General de CORBANA
