Como mujer que sudó la camiseta y que dedicó años de su vida al deporte, sé perfectamente lo que se siente. Sé lo que es entrenar con las uñas, pedir permisos que no llegan y ver cómo el talento de nuestros jóvenes a veces se apaga porque el sistema les da la espalda. Por eso, mi compromiso con la Ley de Modernización del Icoder no es un tema de papeles o de política; es una deuda de honor con cada deportista de este país.
Hace unos días vi con dolor el testimonio de un joven atleta que, entre lágrimas, nos recordaba la realidad de muchos: el talento sobra, pero el respaldo falta. No es justo que representar a Costa Rica sea un sacrificio heroico que ponga en riesgo el estudio o el trabajo. El deporte no puede ser una carga; debe ser un orgullo respaldado por el Estado.
Mi propuesta de ley (expediente 23.566) nace para que el Icoder deje de ser una oficina lenta y se convierta en el motor que impulse a nuestros campeones. Esta institución pasaría a convertirse en una institución autónoma, contando con una presidencia ejecutiva, una junta directiva de siete integrantes y una gerencia general, permitiendo una mejor toma de decisiones, distribución de recursos, planificación y ejecución de funciones para el desarrollo; así como, eliminar cualquier politización del deporte nacional para que este no sea utilizado con fines partidarios. Queremos una institución moderna, autónoma y eficiente, donde el dinero se use para lo que realmente importa: ustedes, los deportistas.
¿Qué gana el deportista con este cambio?
Aquí no hablamos de burocracia, hablamos de soluciones reales que ya están escritas en el proyecto:
- Justicia para el trabajador: si usted es convocado a una Selección Nacional, no tendrá que elegir entre su sueño y su sustento. La ley garantizará permisos con goce de salario para los funcionarios públicos que representen al país.
- Respeto para el estudiante: queremos que nuestros jóvenes sigan estudiando sin miedo. El proyecto asegura la justificación de ausencias y la reposición de exámenes para quienes estén en competencias o concentraciones. ¡Nadie debería perder el año por defender nuestra bandera!
- Protección en la cancha: no más atletas lesionados y a su suerte. Proponemos un seguro completo que cubra los riesgos de salud de cada disciplina, pagado directamente por el Icoder.
- Más que una medalla, un proceso: por primera vez, la ley reconocerá no solo a los que ya son estrellas, sino a los "deportistas de proyección". Queremos que los incentivos y apoyos lleguen a esos muchachos que hoy se esfuerzan en los procesos de las federaciones y que son nuestra futura gloria. Si usted se está formando, usted también cuenta.
Escuchar, corregir y avanzar
Como toda propuesta que busca cambiar las cosas para bien, este proyecto ha generado debate, y eso es bueno. He escuchado con atención las críticas y quiero ser muy franca con ustedes, de frente y sin rodeos.
En el camino de redactar esta ley, cometimos un error humano en el artículo sobre el pago de las dietas de la Junta Directiva. Se incluyó un porcentaje que no corresponde a nuestra visión y quiero decirles algo: eso se va a corregir. Mi prioridad nunca ha sido beneficiar a los de arriba, sino fortalecer la base. Vamos a mantener el sistema de pagos actual, sin aumentos desproporcionados, porque cada colón cuenta para nuestros atletas.
De igual manera, tras escuchar a diversos sectores, hemos decidido eliminar por completo el impuesto a las bebidas gaseosas que se había planteado. Mi meta es sumar apoyos y generar soluciones, no ponerles más cargas a las personas.
Como decía Winston Churchill: “Mejorar es cambiar; ser perfecto es cambiar a menudo”. Estamos puliendo esta iniciativa para que sea la herramienta que el deporte costarricense ha esperado por casi 30 años.
El Icoder tiene que dejar de ser una estructura vieja para convertirse en una casa moderna, transparente y, sobre todo, humana. Costa Rica no solo necesita atletas que ganen medallas; necesita un país que los cuide, los respete y los acompañe en cada paso hacia el podio.
Lucharemos por nuestros deportistas, por sus familias y porque sean el orgullo de nuestra querida Costa Rica.
