
El Colegio de Profesionales en Nutrición hace un llamado a la población para mantener el equilibrio sin renunciar a las tradiciones.
Durante la Semana Santa, las cocinas costarricenses se llenan de tradición, sabor y recetas que pasan de generación en generación. Empanadas, mieles, arroz con leche y otros platillos forman parte de una época que invita a compartir en familia, pero también a cuidar la salud.
Ante este aumento en el consumo de alimentos típicos, el Colegio de Profesionales en Nutrición (CPN) hace un llamado a la población para mantener el equilibrio sin renunciar a las tradiciones.
Alejandra Irola, vocera del CPN y nutricionista, explicó:
La clave no está en prohibir los alimentos tradicionales, sino en aprender a disfrutarlos con conciencia. Se puede comer de todo, pero regulando las cantidades, la frecuencia y las combinaciones”.
Irola indicó que durante estos días es importante no centrar toda la alimentación en postres o preparaciones altas en azúcar y grasa, sino mantener una base balanceada en cada tiempo de comida.
Irola detalló:
Las preparaciones de Semana Santa deben ser parte de una comida completa, no el centro de todas las comidas del día. Lo ideal es consumir este tipo de alimentos dos o tres veces por semana, en porciones pequeñas”.
Además, recomendó acompañar estos platillos con alimentos frescos como frutas, ensaladas o preparaciones con vegetales, así como evitar repetir por costumbre y comer de forma consciente.
Uno de los puntos clave que destaca el CPN es la forma de preparación de los alimentos. Según la especialista, optar por versiones horneadas puede marcar una gran diferencia en la salud:
Los alimentos fritos contienen mayor cantidad de grasa y calorías, lo que puede favorecer procesos inflamatorios, elevar el colesterol y generar malestar digestivo. En cambio, las preparaciones horneadas son más ligeras y fáciles de digerir”.
También existen formas de adaptar las recetas tradicionales sin perder su esencia. La nutricionista sugiere utilizar harinas integrales, reducir el azúcar, emplear freidoras de aire y preferir rellenos con mayor contenido de fibra como frijoles o vegetales.
Las recomendaciones adquieren mayor relevancia en personas con enfermedades crónicas. El consumo excesivo de azúcares y grasas puede generar complicaciones importantes.
Irola advirtió:
En personas con diabetes, estos excesos pueden provocar picos de glicemia. En quienes tienen hipertensión, aumentan la retención de líquidos y la presión arterial. Además, en personas con sobrepeso se favorece la acumulación de grasa y el descontrol del apetito”.
Para estos grupos, el CPN recomienda no saltarse tiempos de comida, mantenerse hidratados y aplicar la regla del plato: la mitad con vegetales, acompañada de porciones moderadas de carbohidratos y proteínas.
Más allá de la alimentación, el enfoque también debe estar en el bienestar integral durante las celebraciones. Irola añadió:
Semana Santa también es un espacio para compartir. Se pueden incorporar actividades en familia que incluyan movimiento, planificar menús variados y priorizar preparaciones caseras sobre productos procesados. Disminuir no significa eliminar”.
Finalmente, la especialista invitó a prestar atención a las señales del cuerpo que pueden indicar excesos, como la pesadez, inflamación abdominal, somnolencia después de comer, acidez o antojos constantes de azúcar.
La experta concluyó:
Escuchar al cuerpo es fundamental. Comer sin hambre o perder el control de las porciones son señales de alerta. Disfrutar con equilibrio permite vivir estas tradiciones sin afectar la salud”.
