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Nutrición basada en ciencia y sostenibilidad: industria alimentaria se dirige hacia 2030 con un enfoque regenerativo

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La estrategia se apoya en un enfoque regenerativo del sistema alimentario.

Bajo el marco de sus Aspiraciones 2030, Griffith Foods Costa Rica ha definido una serie de lineamientos que orientan su trabajo en sostenibilidad y nutrición. La iniciativa establece objetivos de medio - largo plazo y mecanismos de evaluación que permiten analizar avances en áreas clave como impacto ambiental, composición nutricional de productos y eficiencia de procesos.

La estrategia se apoya en un enfoque regenerativo del sistema alimentario, que plantea la necesidad de ir más allá de la mitigación de impactos y considerar la restauración de ecosistemas, el fortalecimiento de comunidades y la mejora de prácticas a lo largo de la cadena de valor. En la región de Centroamérica y Caribe (CENAM), este planteamiento se refleja en iniciativas vinculadas a gestión ambiental, reformulación de productos y coordinación con distintos actores de la industria.

María Marta Ramírez, del área de Environment Management de Griffith Foods, explicó:

“Las Aspiraciones 2030 funcionan como nuestra brújula. Nos permiten tomar decisiones hoy con una visión clara de futuro, entendiendo que el impacto positivo se construye desde la colaboración, la innovación y la responsabilidad compartida”.

Ejes estratégicos y avances ambientales

Las Aspiraciones 2030 se estructuran en tres ejes: la construcción de redes de sistemas alimentarios sostenibles, el desarrollo de un portafolio con mejores perfiles nutricionales y menor impacto ambiental, y la ampliación del acceso a alimentos nutritivos en mercados y poblaciones con mayores brechas.

En el ámbito ambiental, uno de los principales avances ha sido la verificación del inventario de carbono correspondiente al año 2023, proceso que continuó para los periodos 2024 y 2025 con el acompañamiento de un ente externo. Este ejercicio permite contar con información técnica para definir acciones de reducción de emisiones y avanzar hacia la meta de cero emisiones netas al 2030.

Ramírez añadió:

La medición nos da una base objetiva para tomar decisiones. A partir de esos datos podemos identificar oportunidades de mejora en procesos productivos, uso de recursos y manejo de residuos”.

Nutrición, reformulación y toma de decisiones basada en datos

En paralelo, Griffith Foods ha fortalecido su enfoque en nutrición mediante la aplicación de criterios globales internos, alineados con referencias internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). Estos criterios definen parámetros claros para nutrientes que deben moderarse, como sodio, azúcares añadidos y grasas saturadas, así como para aquellos que se busca promover, como proteína y fibra.

Estos estándares se aplican tanto a nuevos desarrollos como a la evaluación continua del portafolio existente, lo que ha derivado en procesos de reformulación progresivos. Como herramienta de apoyo, la compañía utiliza una calculadora de densidad nutricional, que permite evaluar de forma objetiva el aporte nutricional de las soluciones y priorizar iniciativas con mayor impacto potencial.

Carla Murillo, Regional Nutrition Manager de Griffith Foods, señaló:

Las decisiones nutricionales no se toman de forma aislada. Se apoyan en datos, estándares claros y evaluaciones sensoriales que aseguran que los cambios no comprometan la funcionalidad ni la aceptación del producto”.

Tendencias de consumo y próximos pasos

De acuerdo con investigaciones internas del equipo de Market and Consumer Insights de Griffith Foods CENAM, los cambios en los hábitos de consumo —como la búsqueda de alimentos funcionales, mayor transparencia en ingredientes y soluciones prácticas alineadas con la salud a largo plazo— han influido de manera directa en la priorización de proyectos de nutrición y sostenibilidad.

De cara a 2030, la compañía continuará evaluando su portafolio con metas intermedias y seguimiento periódico, con el objetivo de que al menos el 50 % cumpla con los criterios globales de nutrición, al tiempo que fortalece el trabajo conjunto con proveedores y clientes para extender el impacto a lo largo de la cadena alimentaria.

Ramírez concluyó:

El avance sostenido requiere objetivos claros, medición constante y colaboración. Los cambios estructurales en el sistema alimentario son graduales, pero necesarios”.