
La más reciente investigación de McKinsey & Company sobre el Estado de la Organizaciones explica cómo los líderes de las compañías están enfrentando las nuevas dinámicas competitivas.
Son tiempos difíciles, sin embargo, las organizaciones de todo el mundo están encontrando la manera de adaptarse al contexto cambiante y pensar con una visión de más largo plazo. ¿Cuál es el reto para las organizaciones? Dar los mejores pasos en medio de tres fuerzas tectónicas: incorporación tecnológica, disrupción económica e incertidumbre geopolítica y las cambiantes expectativas de la fuerza laboral. La investigación de McKinsey sobre el Estado de las Organizaciones 2026, se basa en una en una encuesta a más de 10.000 altos ejecutivos de 15 países y 16 sectores.
Los empresarios reconocen que las incertidumbres geopolíticas han tenido un impacto notable en sus organizaciones, sumado a todo el contexto tecnológico que las pone a prueba. Estos son los nueve cambios más significativos que están marcando la transformación de las organizaciones de acuerdo con la investigación, así como las estadísticas más relevantes:
- La integración de la IA, con una transformación técnica y organizacional para reimaginar el trabajo. El 86% de los líderes sienten que sus organizaciones no están muy preparadas para adoptar la IA en las operaciones diarias.
- Colaboración entre humanos y agentes IA: El 55% de los líderes espera mayor productividad al desarrollar las capacidades de IA de los colaboradores. Uno de cada espera integrar en el corto plazo, agentes de IA para que interactúen con los empleados.
- Evolucionar los servicios compartidos a modelos digitales que orquestarán el trabajo entre humanos y Agentes de la IA. Un 84% de los líderes planea ampliar el alcance de sus centros de servicios en los próximos 24 meses.
- Encontrar valor en el nuevo contexto geopolítico. Esto implica desarrollar una flexibilidad profunda. El 43% de los líderes dice que desinvirtieron activos demasiado tarde o no lo hicieron cuando debían.
- Superar el techo de productividad, simplificando radicalmente los procesos de toda la empresa, eliminando duplicidades, sincronizando flujos de información y agilizando la toma de decisiones. Dos de cada tres líderes piensan que sus organizaciones son excesivamente complejas e ineficientes y los remedios tradicionales de recortes de costos y jerarquías más planas no son suficientes.
- Enfocarse en lo esencial, es decir, impulsar la cartera con mejor desempeño para impulsar el crecimiento a través de presupuesto y talento. Solo el 30% de las organizaciones reasignan recursos de esta forma.
- Liberar el potencial del capital humano. Mejorar el desempeño en el largo plazo requiere un enfoque en la cultura y de manera crítica, en la salud y el bienestar de los empleados. En eso aún falta que los líderes reconozcan la importancia de estos motivadores intrínsecos. Solo el 20% cree que las recompensas no financieras son importantes en el desempeño de los colaboradores.
- Aplicar la diversidad e inclusión (D&I). Casi la mitad de las organizaciones que redujeron sus esfuerzos en este sentido esperan retomarlos al menos en cierta medida en los próximos 24 meses. Cuatro de cada cinco organizaciones están manteniendo o ampliando sus esfuerzos en D&I, como una prioridad estratégica que mejora los resultados empresariales, conduce a un mejor desempeño y contribuye a la competitividad.
- Liderar de adentro hacia afuera, centrándose en el crecimiento personal (liderearse a sí mismo para luego liderar a otros). Los individuos, equipos y organizaciones necesitan redefinir el liderazgo en términos más humanos. El 30% de los líderes reflexivos cree que sus organizaciones pueden adaptarse rápidamente al cambio, frente al 17% de los no reflexivos.
En un mundo incierto, el rendimiento sostenido y la creación de valor son una prioridad, por encima de las ganancias a corto plazo. La pregunta para los líderes ya no es si transformarse, sino qué tan rápido hay que hacerlo.
