Corredor se construye mediante servidumbres ecológicas, una figura jurídica que permite a los propietarios destinar de forma permanente partes de sus fincas a la conservación.
Nosara está desarrollando el primer corredor biológico de Guanacaste, construido únicamente mediante acuerdos voluntarios de conservación entre propietarios privados, utilizando servidumbres ecológicas inscritas a perpetuidad en el Registro Nacional para asegurar protección ambiental a largo plazo.
La iniciativa liderada por la Asociación Cívica de Nosara (NCA) en coordinación con el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) en el marco del Programa Regional de Corredores Biológicos del Área de Conservación Tempisque y diversos propietarios, propone un corredor de montaña a mar basado en ciencia, gobernanza comunitaria y colaboración público-privada, con el objetivo de proteger recursos esenciales como la cobertura boscosa, la biodiversidad y las zonas de recarga hídrica que abastecen a la población local.
El Informe del Estado de la Nación 2025 señala que, en zonas costeras como Nosara, el desarrollo ha estado marcado por la segregación de antiguas propiedades ganaderas en múltiples lotes para proyectos urbanísticos, una tendencia que ha fragmentado el paisaje y aumentado la presión sobre el ambiente y las familias locales.

Frente a esta realidad, los impulsores del corredor señalaron que es una alternativa para ordenar el crecimiento y evitar que la expansión urbana siga deteriorando los recursos naturales que sostienen a la comunidad.
Marco Villegas, director ejecutivo de la NCA, comentó:
La expansión inmobiliaria puede orientarse para que conviva con la naturaleza. El corredor toma la subdivisión de fincas y la convierte en una oportunidad para reforzar la conservación en lugar de erosionarla”.
El corredor se construye mediante servidumbres ecológicas, una figura jurídica que permite a los propietarios destinar de forma permanente partes de sus fincas a la conservación. Estas áreas se conectan para crear un “camino verde” que favorecen la conectividad entre las zonas altas de Nosara con el Refugio Nacional de Vida Silvestre Ostional en la costa.
El modelo no limita el desarrollo permitido en el resto de la propiedad, solamente asegura que la parte destinada a conservación se mantenga natural para beneficio de toda la comunidad.
Según estudios recientes realizados por dicha Asociación, Nosara aún conserva cerca del 80% de su cobertura boscosa, una cifra excepcional en zonas costeras. "Mantener esa continuidad es clave para proteger fauna, regular temperatura, reducir erosión, evitar deslizamientos y garantizar la recarga de acuíferos que abastecen al distrito", indicaron los impulsores de la propuesta.
Actualmente, la Asociación Cívica de Nosara protege un total de 264 hectáreas de bosque en medio de las zonas de mayor presión inmobiliaria, que además están en proceso de inscribirse como un nuevo Refugio Nacional de Vida Silvestre.
La primera servidumbre ecológica ya fue creada, se trata de un área boscosa de 14 hectáreas de bosque secundario, a orillas del Río Montaña, en el sector de Santa Marta de Nosara, en el área de amortiguamiento del humedal del Refugio Nacional de Vida Silvestre Ostional y que además sirve como área de protección para que la ASADA de la comunidad pueda tener la infraestructura que necesita la comunidad local.

"Para nosotros, es un honor participar en esta iniciativa de conservación y contribuir al Corredor Biológico del Río Nosara. Esperamos que este esfuerzo inspire a otros a unirse al proyecto para que, juntos, podamos dejar un legado natural significativo para las generaciones futuras”, afirmó Steve Radl, propietario del proyecto en el Río Montaña.
Además, Villegas, de la NCA, agregó que "Costa Rica necesita modelos que funcionen fuera del papel. En Nosara estamos demostrando que aún en medio de la presión, es posible avanzar para alinear desarrollo, conservación y bienestar comunitario con soluciones aplicables y replicables”.
