
Desarrollos industriales más avanzados, centros comerciales que evolucionan hacia distritos urbanos, hotelería enfocada en bienestar y nuevos modelos de vivienda público-privada marcarán el mercado en los próximos años.
El mercado inmobiliario de Costa Rica y Centroamérica se encamina hacia desarrollos más flexibles, resilientes al clima, capaces de responder a cambios en la economía y en la forma en que evolucionan las ciudades, según señala el Design Forecast 2026 de Gensler. Por primera vez, el informe anual de tendencias del desarrollo urbano incorpora hallazgos específicos para Centroamérica, identificando transformaciones que ya comienzan a influir en decisiones de inversión y desarrollo en la región.
En un año en el que el país enfrenta decisiones importantes sobre vivienda, ordenamiento urbano y adaptación climática, el reporte plantea que aquellos desarrollos capaces de combinar flexibilidad, resiliencia y eficiencia operativa serán los que logren sostener su valor incluso bajo presupuestos y cronogramas cada vez más exigentes.
“El reto ahora es acelerar la adopción de estas tendencias con una visión local. La pregunta es práctica: ¿cómo diseñamos espacios que se adapten, mantengan valor y sigan funcionando, aunque el contexto cambie? En 2026, la ventaja competitiva estará en proyectos flexibles, resilientes al clima y guiados por datos”, comenta Christine Durman, socia y codirectora de Gensler Costa Rica.
El estudio anticipa transformaciones visibles para Centroamérica. Habrá más desarrollos que integren vivienda, trabajo y servicios; centros comerciales que evolucionen hacia polos urbanos de usos mixtos, complejos industriales que pasen de bodegas a infraestructura más avanzada y eficiente, y una mayor tendencia a reconvertir inmuebles o bien desarrollar por etapas para responder con rapidez a las nuevas necesidades del mercado.
Centroamérica en 2026: cuatro señales que ya marcan el ritmo
El informe señala que Centroamérica entra a 2026 como una región en transformación, donde el nearshoring, el crecimiento urbano y los retos climáticos influyen cada vez más en decisiones sobre infraestructura, energía y desarrollo inmobiliario.
En ese contexto, se identifican cuatro señales:
- De espacios de manufactura a desarrollos industriales: Centroamérica avanza hacia instalaciones orientadas a tecnología, dispositivos médicos y manufactura de mayor sofisticación, con Costa Rica destacándose por su mano de obra calificada. En este contexto, el desarrollo industrial evoluciona hacia complejos más eficientes, resilientes y con menor huella ambiental, impulsados por la automatización, una mayor autonomía energética y la creciente competencia por talento.
- Los distritos de uso mixto que parten de centros comerciales se consolidan como centros urbanos: en ciudades como San José, Ciudad de Guatemala y Ciudad de Panamá, grandes complejos comerciales evolucionan hacia polos de usos mixtos que integran vivienda, oficinas y hotelería. Con infraestructura, seguridad y servicios consolidados, estos desarrollos comienzan a asumir funciones propias de un centro urbano.
- Hotelería orientada al bienestar y a la sostenibilidad desde el diseño: Centroamérica continúa posicionándose como un referente en hospitalidad al impulsar resorts y experiencias turísticas centradas en el bienestar, con una fuerte integración de la cultura local y estrategias de sostenibilidad incorporadas desde el diseño y la operación.
- Los modelos de vivienda público-privada ganan terreno: el déficit habitacional impulsa nuevas estrategias para ampliar la oferta, como esquemas de ingresos mixtos y desarrollos residenciales vinculados al transporte público. La inversión y las alianzas público-privadas permiten escalar proyectos que combinan accesibilidad, calidad y viabilidad financiera.
Implicaciones directas en la agenda país
De cara a 2026, el informe señala que el diseño se convierte en una herramienta clave para gestionar riesgos y mejorar el desempeño de los proyectos inmobiliarios. Esto implica anticipar impactos climáticos desde las etapas iniciales del proyecto, elevar los estándares de eficiencia operativa e incorporar consideraciones como la estabilidad energética y la resiliencia de infraestructura.
“Este año va a acelerar tres decisiones en el desarrollo inmobiliario: diseñar espacios que puedan cambiar de uso sin perder valor, invertir en desempeño medible (energía, confort y operación) y hacer de la resiliencia climática parte del valor del proyecto. Eso se traduce en desarrollos por etapas, reconversión en casos puntuales de inmuebles existentes y más espacios híbridos. En un entorno volátil, la flexibilidad deja de ser estética y se vuelve estrategia”, concluyó Cristina Arrea, codirectora de Gensler Costa Rica.
Tendencias globales que ya influyen en el mercado
Las señales que comienzan a observarse en Centroamérica forman parte de transformaciones más amplias en el mercado inmobiliario. El Design Forecast 2026 identifica fuerzas globales como la creciente importancia de la experiencia en los espacios, la transformación del espacio de trabajo, el uso de inteligencia artificial en el proceso de diseño y la necesidad de que los edificios se adapten a nuevos usos y a escenarios climáticos cada vez más exigentes.
El informe completo está disponible en Design Forecast 2026 (Gensler). Por primera vez, la edición 2026 incorpora hallazgos por país y región a nivel global, incluida Centroamérica. El reporte sintetiza más de 100 tendencias identificadas en 33 industrias y reúne investigación y proyectos de 33 áreas de práctica de Gensler.
