
Marzo es el Mes de Concientización sobre el Cáncer Colorrectal.
Cuando a una persona se le diagnostica cáncer colorrectal, que incluye tanto el cáncer de colon como el de recto, muchas personas piensan inmediatamente en la “cirugía”. Y es cierto que la cirugía desempeña un papel central en el tratamiento de la mayoría de los pacientes; sin embargo, si será el primer paso, y en qué consiste, depende de varios factores, especialmente de dónde se localiza el cáncer, hasta qué punto ha invadido los tejidos circundantes y si se ha diseminado, explica Eric Dozois, M.D., jefe de cirugía de colon y recto de Mayo Clinic en Minnesota.
“En el cáncer de colon, la cirugía suele ser el primer y principal paso cuando la enfermedad no se ha extendido a órganos distantes. El objetivo es extirpar la parte del colon afectada por el cáncer junto con los ganglios linfáticos cercanos, que son los primeros lugares a los que suele diseminarse el cáncer”, afirma el Dr. Dozois. “Después de la cirugía, el tejido extirpado se examina al microscopio para confirmar el estadio de la enfermedad y decidir si es necesario un tratamiento adicional, como quimioterapia”.
En el cáncer de colon en estadio temprano (estadios 1 y 2), la cirugía por sí sola puede ser curativa. Muchos pacientes no necesitarán tratamiento adicional más allá de revisiones periódicas. En la enfermedad en estadio 3, suele recomendarse quimioterapia después de la cirugía para ayudar a reducir el riesgo de que el cáncer reaparezca.
La cirugía también puede utilizarse en casos más avanzados, por ejemplo, para aliviar síntomas como el sangrado o la obstrucción intestinal, o para extirpar tumores en otros órganos, lo que puede ayudar a controlar la enfermedad, añade el Dr. Dozois.
El cáncer de recto, que se localiza en los últimos centímetros del intestino grueso, a menudo se trata de forma diferente al cáncer de colon. Como el recto se encuentra profundamente en la pelvis, junto a otros órganos y estructuras, como los nervios que controlan la función intestinal y vesical, los médicos suelen recurrir a un enfoque multidisciplinar.
“En muchos casos de cáncer de recto, especialmente cuando son localmente avanzados o están cerca de estructuras críticas, el tratamiento suele comenzar con quimioterapia y radioterapia antes de la cirugía”, indica el Dr. Dozois. “El objetivo es reducir el tamaño del tumor para que pueda extirparse de forma más completa y segura y disminuir el riesgo de que reaparezca”.
Esta secuencia, denominada terapia neoadyuvante, es menos frecuente en el cáncer de colon, pero es estándar en muchos casos de cáncer de recto, que presentan un mayor riesgo de recidiva local. A menudo mejora los resultados del tratamiento y, en algunos pacientes cuidadosamente seleccionados, incluso puede permitir la preservación de una función intestinal más cercana a la normal.
El tratamiento del cáncer de recto puede implicar a un equipo de especialistas, entre ellos cirujanos colorrectales, oncólogos médicos y oncólogos radioterápicos, que analizan cada caso conjuntamente para definir el mejor plan para cada paciente.
“Tanto en el cáncer de colon como en el de recto, el objetivo básico de la cirugía es el mismo: extirpar completamente el tumor, junto con un margen de tejido sano alrededor y los ganglios linfáticos cercanos”, agrega el Dr. Dozois. “Posteriormente, el cirujano reconecta el intestino restante para que pueda seguir funcionando con normalidad”.
Muchas cirugías colorrectales se realizan mediante técnicas mínimamente invasivas, como la laparoscopia o la cirugía asistida por robot, añade. Estos métodos utilizan pequeñas incisiones, además de instrumentos avanzados que permiten a los cirujanos trabajar con gran precisión, lo que se traduce en menos complicaciones, menos dolor y una recuperación más rápida que con la cirugía abierta tradicional.
En el cáncer de colon, las colectomías mínimamente invasivas son habituales y, en muchos pacientes, pueden realizarse a través de varias incisiones muy pequeñas. La recuperación puede ser más rápida, con pacientes que comienzan a alimentarse poco después de la cirugía y regresan a casa en pocos días.
En el cáncer de recto, las técnicas mínimamente invasivas también se utilizan, aunque la cirugía puede ser más compleja debido al espacio más reducido en la pelvis y a la necesidad de preservar los nervios. La cirugía robótica, en particular, ofrece visualización 3D y un control más preciso de los instrumentos, lo que puede resultar especialmente útil.
La cirugía del cáncer de recto a veces puede afectar a la función intestinal. En algunos pacientes puede ser necesaria una estoma temporal o permanente, una abertura en el abdomen por la que se eliminan las heces, dependiendo de la localización y extensión del tumor. Incluso cuando la cirugía es técnicamente satisfactoria, algunos pacientes pueden experimentar cambios en los hábitos intestinales o en el control de la evacuación (una afección a veces denominada síndrome de resección anterior baja), dificultades urinarias o disfunción sexual. Estos aspectos son importantes y deben comentarse con el equipo médico.
No todos los casos de cáncer colorrectal son iguales. El enfoque se individualiza en función de:
- Estadio del cáncer: hasta qué profundidad ha penetrado y si se ha diseminado.
- Localización del tumor: el cáncer de recto suele requerir una secuencia terapéutica distinta a la del cáncer de colon.
- Estado general de salud y preferencias del paciente: los objetivos del paciente, otras enfermedades y las expectativas de recuperación también son factores importantes.
“La experiencia es clave para optimizar los resultados en pacientes con cáncer colorrectal”, menciona el Dr. Dozois. “Por eso es importante acudir a centros especializados que atiendan a un gran volumen de pacientes con cáncer colorrectal cada año, utilicen equipos multidisciplinares para revisar cada caso y recomienden una secuencia terapéutica que equilibre la posibilidad de curación con la calidad de vida”.
