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La IA no sustituirá al profesor, pero transformará la educación superior en la próxima década

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Formar emprendedores y creadores será la nueva misión universitaria reforzando habilidades humanas que la IA no podrá reemplazar.

La inteligencia artificial (IA) no viene a expulsar al docente del aula, sino a redefinir su papel. Esa es la tesis que defiende Aldo Coghi, director general de Rocket Innovation, empresa especializada en innovación disruptiva e IA quien participó en una charla de actualización al cuerpo docente de Universidad Fidélitas.

El experto sostiene que el sistema educativo vive un punto de inflexión comparable al de las revoluciones industriales del siglo XIX.

“La evidencia actual no muestra un desplazamiento de la docencia por la inteligencia artificial. Lo que está emergiendo es un modelo híbrido”, afirma. En ese modelo, el profesor refuerza las capacidades humanas, o sea, pensamiento crítico, creatividad, inteligencia emocional, mientras que la tecnología asume tareas operativas y de productividad.  En otras palabras, la IA automatiza tareas y el profesor forma criterio

Un cambio de era, no una moda tecnológica

Los datos internacionales respaldan que la transformación es estructural. El Foro Económico Mundial advierte en su Future of Jobs Report 2023 que el 44% de las habilidades actuales de los trabajadores cambiará en los próximos cinco años, impulsadas en gran medida por la digitalización y la IA. Entre las competencias más demandadas hacia 2030 destacan el pensamiento analítico y creativo, la resiliencia, la flexibilidad y el aprendizaje activo.

La UNESCO, por su parte, ha señalado que la inteligencia artificial puede contribuir a personalizar el aprendizaje, reducir brechas y optimizar procesos administrativos, siempre que exista regulación ética y formación docente adecuada. Un informe global del organismo estima que más del 50% de los países ya desarrolla o implementa políticas públicas relacionadas con IA en educación.

Para Coghi, este contexto obliga a las universidades a abandonar la resistencia tecnológica. “Es inadmisible que una institución de educación superior se oponga hoy a integrar inteligencia artificial en su estrategia académica. Estamos ante una revolución que no tiene vuelta atrás”, sostiene.

“La inteligencia artificial no viene a sustituir la esencia de la universidad, viene a exigirnos mayor rigor, mayor creatividad y mayor compromiso con la formación integral. En Universidad Fidélitas sabemos que la tecnología debe estar al servicio del pensamiento crítico, la ética y la innovación. Nuestro reto no es solo incorporar herramientas de IA en el aula, sino preparar profesionales capaces de liderar en un entorno donde el conocimiento evoluciona cada día. La educación del futuro será profundamente tecnológica, pero sobre todo profundamente humana”, enfatizó Emilia Gazel, rectora de Universidad Fidélitas.

Universidades que formen creadores, no solo administradores

Según el McKinsey Global Institute, hasta el 30% de las horas laborales actuales podrían automatizarse hacia 2030, no mediante la eliminación total de profesiones, sino mediante la reconfiguración de tareas.  En ese sentido, por ejemplo, un administrador de negocios dejará de centrarse en procesos rutinarios y se orientará hacia la estrategia, el desarrollo de nuevos negocios y la innovación. La IA, mientras tanto, optimizará análisis de datos, simulaciones, planificación y ejecución operativa.

“Lo que veremos son universidades que formen más emprendedores, más investigadores y creadores de empresas”, anticipa el experto.

Las cuatro habilidades humanas que la IA no reemplaza

El Foro Económico Mundial identifica cuatro competencias clave que no dependen de la automatización:

  1. Pensamiento crítico: cuestionar el statu quo y analizar información compleja.
  2. Pensamiento creativo: generar nuevas soluciones y productos.
  3. Inteligencia emocional: adaptarse y comunicarse eficazmente.
  4. Resiliencia: responder con flexibilidad a contextos cambiantes.

Estas capacidades, sostiene Coghi, serán el núcleo del trabajo docente en la próxima década. El profesor pasará de ser transmisor de información, función que la IA puede acelerar, a mentor del razonamiento y la creatividad.

Costa Rica ante el reto de la adopción

Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la región mantiene brechas significativas en habilidades digitales avanzadas, lo que podría limitar el aprovechamiento de la inteligencia artificial en educación superior si no se acelera la formación tecnológica.

Para Costa Rica, país con una economía cada vez más vinculada a servicios tecnológicos e ingeniería, la integración de IA en el aula no es solo un asunto académico, sino estratégico.

“Cada estudiante debería experimentar todos los días con nuevas plataformas, probar herramientas, evaluar qué aporta valor a su disciplina y qué no. La filosofía de la experimentación será la competencia transversal del futuro”, afirma la rectora.

La inteligencia artificial, concluye Coghi, no sustituirá la inteligencia humana, pero sí redefinirá la forma en que aprendemos, enseñamos y creamos conocimiento.