Estudio fue realizado por Karla Cristina Sequeira Vargas como parte de su trabajo final de graduación de maestría.
El regreso a la escuela de niñas y niños diagnosticados con cáncer requiere condiciones que contemplen no solo su estado de salud, sino también su bienestar emocional, social y educativo.
Con ese objetivo, una investigación desarrollada en la Maestría Profesional en Derechos Humanos de la Niñez y la Adolescencia del Posgrado de Trabajo Social, del Sistema de Estudios de Posgrado (SEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), propone una estrategia teórica-metodológica para promover entornos escolares seguros e inclusivos.
El estudio, titulado De vuelta a la escuela: estrategia teórica-metodológica para promover entornos escolares seguros para las niñas y niños diagnosticados con cáncer, fue realizado por Karla Cristina Sequeira Vargas como parte de su trabajo final de graduación.

La investigación se desarrolló mediante una metodología participativa que incorporó las experiencias y percepciones de niñas y niños con cáncer, personas responsables parentales, personal docente, expacientes, así como funcionarios de la Asociación Lucha contra el Cáncer Infantil (ALCCI) y del equipo del Departamento de Hemato-Oncología del Hospital Nacional de Niños.
Sequeira Vargas explicó:
El punto de partida fue escuchar a las personas protagonistas del proceso. Las niñas y los niños expresan la importancia de volver a la escuela, pero también los temores y necesidades que surgen en ese momento”.

Uno de los aportes centrales del estudio es la conceptualización de los entornos escolares seguros, entendidos como espacios que integran condiciones físicas adecuadas, acompañamiento emocional, atención a la salud y dinámicas sociales basadas en la empatía y la solidaridad.
Esto incluye acciones como adaptaciones en la infraestructura, prevención del bullying, acompañamiento docente y fortalecimiento de redes de apoyo dentro del centro educativo.
La estrategia propuesta se organiza en cuatro líneas de acción. La primera se orienta a la detección temprana del cáncer infantil mediante procesos de sensibilización y educación. La segunda, que constituye el eje central del estudio, se enfoca en la promoción y fortalecimiento de entornos escolares seguros.
La tercera aborda la incidencia política y las alianzas estratégicas entre los sectores de salud, educación y sociedad civil. La cuarta plantea la sensibilización y capacitación del talento humano, tanto de ALCCI como del equipo de salud del Departamento de Hemato-Oncología del Hospital Nacional de Niños, con un enfoque basado en los derechos humanos de la niñez y la adolescencia.
El estudio también resalta la importancia del derecho a la participación, al reconocer que las niñas y los niños pueden expresar sus opiniones sobre cómo desean ser acompañados en su regreso al aula y qué condiciones consideran necesarias para sentirse seguros.

“Este proyecto es un ejemplo del trabajo que desarrollan nuestras y nuestros estudiantes y de cómo la investigación aplicada puede tener un impacto social concreto.”, señaló Eldon Cadwell Marín, decano del SEP de la UCR.
La investigación destaca además por su potencial de aplicación en centros educativos públicos y privados, en contextos urbanos y rurales, y por su posibilidad de adaptación a otros escenarios donde se requiera acompañar procesos educativos vinculados a condiciones de salud complejas.
Con esta propuesta, el estudio busca contribuir a que el regreso a la escuela de niñas y niños con cáncer se realice en condiciones de equidad, respeto y acompañamiento, fortaleciendo el derecho a la educación como parte de su bienestar integral.
Algunos de los consejos prácticos a las personas docentes tras la investigación son:
- Sentir temor o angustia ante la presencia de un diagnóstico de cáncer pediátrico en el grupo de estudiantes es normal.
- Entender que el cáncer infantil es muy diferente al cáncer en las personas adultas es fundamental.
- Escuchar las necesidades tanto de la persona menor de edad con cáncer como de las personas responsables y tratar en la medida de las posibilidades de colaborarles. Al igual que las personas docentes, las personas responsables de la persona menor pueden sentir temor de volver al centro educativo.
- Validar los sentimientos tanto de la niña o el niño con cáncer como de las personas responsables parentales.
- Establecer un canal de comunicación y coordinación con las personas responsables parentales, el Departamento de Hemato-Oncología y el Centro de Apoyo en Pedagogía Hospitalaria (CeAPH) para recibir información certera de la condición del paciente y los pasos a seguir en su proceso.
Además, a la hora de trabajar con las personas estudiantes destacan tomar en cuenta los siguientes detalles:
- Partir desde lo que las personas estudiantes han escuchado sobre la palabra cáncer y/o las experiencias que han vivido en torno a la enfermedad.
- Explicar la enfermedad considerando la edad de las personas estudiantes, utilizando un lenguaje sencillo y no brindar detalles que no se consideren necesarios.
- Responder las inquietudes que tengan las personas menores de edad. Validar sus sentimientos.
- Organizar una bienvenida a la persona menor de edad con cáncer considerando las opiniones de sus compañeras y compañeros.
- Acompañar tanto a la persona menor de edad con cáncer así como a sus compañeras y compañeros.
- Mantener una línea de comunicación con las personas responsables parentales, equipo de salud y el CeAHP para aclarar cualquier duda que se pueda presentar a lo largo del proceso de tratamiento de la persona menor de edad con cáncer.
