
Estudio advierte que inversión en energía, carreteras y conectividad incide directamente en la competitividad de largo plazo.
Un informe del Boston Consulting Group (BCG) señala que la inversión en infraestructura es un factor determinante para el crecimiento económico sostenido, especialmente en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, transición energética y transformación tecnológica.
El análisis, basado en datos de 92 países, concluye que incrementos sostenidos en el stock de infraestructura se asocian con mayores tasas de crecimiento del producto interno bruto (PIB).
Energía y conectividad lideran el impacto
Según el estudio, la infraestructura energética destaca como el principal motor de crecimiento: un aumento sostenido del 5% en la capacidad energética puede elevar hasta en 0,45 puntos porcentuales el crecimiento económico de largo plazo.
En segundo lugar se ubica la infraestructura digital, reflejando el papel de la conectividad y los datos en la productividad de las economías modernas.
El informe también indica que la modernización de infraestructura existente en economías desarrolladas sigue generando retornos significativos, especialmente cuando está alineada con cambios tecnológicos y energéticos en curso.

América Latina muestra rezagos y contrastes
El estudio identifica una creciente divergencia en los niveles de inversión en infraestructura a nivel global. Mientras algunos países han acelerado su inversión, otros presentan estancamiento o retrocesos relativos.
En América Latina, países como Costa Rica, junto con Argentina, Brasil y México, muestran una desaceleración en la inversión en infraestructura en relación con su nivel de desarrollo.
En el caso costarricense, el informe ubica al país en un grupo de economías de ingreso medio donde la infraestructura vial es el principal impulsor del crecimiento: un aumento del 5% en carreteras podría asociarse con un incremento de hasta 0,5 puntos porcentuales en el PIB de largo plazo.

Ejecución y eficiencia, factores críticos
Más allá del volumen de inversión, el informe subraya la importancia de la ejecución de los proyectos. A nivel global, las obras de infraestructura presentan en promedio sobrecostos del 55% y retrasos del 35%, lo que reduce su impacto económico.
La infraestructura debe abordarse como parte de una estrategia económica integral...”.
El análisis concluye que la clave no es únicamente invertir más, sino priorizar proyectos con mayor impacto productivo y ejecutarlos con estándares técnicos rigurosos.
De acuerdo con BCG, en un contexto de recursos fiscales limitados, la calidad de las decisiones de inversión en infraestructura puede determinar la capacidad de los países para sostener su crecimiento económico en el largo plazo.
