El artista Luis Diego Ramos explora, a través de la fotografía, las huellas visuales que se acumulan en espacios desapercibidos de la ciudad y las convierte en un archivo contemporáneo de identidad urbana.
Las calles de la capital costarricense se convierten en escenario de observación para el fotógrafo documental Luis Diego Ramos, quien ha dedicado años a registrar elementos urbanos que suelen pasar inadvertidos, como grafitis, carteles superpuestos, manchas y capas de pintura.
Desde una práctica autodidacta, Ramos desarrolla un trabajo que vincula la fotografía con el arte contemporáneo y el espacio urbano, enfocándose en aquellos componentes efímeros que forman parte del paisaje cotidiano. Su propuesta busca evidenciar cómo estos elementos construyen una memoria visual colectiva.
Uno de los principales focos de su trabajo son las cajas metálicas de telecomunicaciones ubicadas en calles y aceras, que con el paso del tiempo se transforman en superficies intervenidas por diversas expresiones visuales. Estas estructuras, aunque concebidas con fines técnicos, se convierten en soportes espontáneos de manifestaciones urbanas.
El artista indicó:
Registro desde la fotografía la huella, lo efímero y el vestigio. Me interesa observar cómo el tiempo transforma estos espacios y cómo cada nueva intervención cambia el entorno”.
A través de su lente, el fotógrafo construye una especie de arqueología urbana contemporánea, en la que cada imagen recoge fragmentos de historia y memoria colectiva. Su trabajo también incluye cartografías urbanas y bitácoras elaboradas con materiales reciclados, mapas intervenidos y collages, que amplían la narrativa visual de sus recorridos.
“Para muchos son objetos anodinos, pero para mí estas superficies son museos involuntarios que la ciudad construye sin darse cuenta”, agregó Ramos.
Aunque gran parte de su producción se desarrolla en San José y la Gran Área Metropolitana, su exploración se ha extendido a ciudades como Madrid, Barcelona, Nueva York y Ciudad de México, así como a distintos países de Centroamérica.
La obra de Ramos propone una invitación a observar la ciudad desde una perspectiva distinta, centrada en los detalles que habitualmente pasan desapercibidos. Mediante fotografías, mapas intervenidos y registros visuales, el artista plantea un recorrido por las huellas que el tiempo y las personas dejan en el entorno urbano, evidenciando que incluso en los elementos más simples es posible encontrar valor estético y significado social.




