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Foto: Niños y niñas en la Guardería Kids Land Pavas. Crédito: Nicole Cordero.

Estancamiento en la Red de Cuido profundiza la desigualdad

Reducción presupuestaria y reglas absurdas perpetúan la pobreza.

Ashby Vargas es una mamá soltera de Alajuelita que recibía un subsidio del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) que le permitía enviar a su hija a un centro educativo de la Red de Cuido, que se mantiene con dicho apoyo financiero. Estaba muy agradecida porque su hija había aprendido muchas cosas en el centro educativo.

Sin embargo, apenas ella consiguió trabajo le quitaron el subsidio. Esto se debe a que, si el hogar supera la línea de pobreza, aunque sea por un monto mínimo, pierde automáticamente el subsidio.

Esto le planteó un fuerte dilema: ¿continuar con el trabajo sin el subsidio o perder el trabajo para mantener el subsidio? Su salario básicamente le alcanzaba para pagar su casa y la guardería, que es un monto alto.

Su caso no es aislado, muchas familias y mujeres se han enfrentado a esta situación cuando reciben subsidios del IMAS específicamente de la Red de Cuido.

La Red Nacional de Cuido, creada en 2014, es una opción para que las familias (en especial las madres solteras) cuenten con un espacio donde sus hijos e hijas sean cuidados mientras ellas estudian o trabajan con el fin de salir de la pobreza.

Desde el 2014 hasta el 2023 la Red de Cuido ha dado atención a un promedio de 57 000 menores. Sin embargo, según el Informe de la Defensoría de los Habitantes del 2024-2025, la Red Nacional de Cuido disminuyó su presupuesto un 9,28% en el periodo 2022-2024 con respecto al 2021.

Esto se refleja en el siguiente gráfico:

Adicional a estos recortes, la Defensoría de los Habitantes en dicho informe expresó su preocupación debido a la baja ejecución presupuestaria. Este bajo desempeño ha sido aprovechado por el Poder Ejecutivo para justificar nuevos recortes al presupuesto.

De acuerdo con datos de la Defensoría de los Habitantes, la Red Nacional de Cuido atendía 71 765 menores de edad al tercer trimestre de 2024, cifra inferior a la registrada en 2021, cuando alcanzó su punto más alto con 86 459 personas beneficiarias.

Varias instituciones tienen un rol fundamental en la Red de Cuido. El IMAS financia y define los subsidios, la Dirección Nacional de Centros de Educación y Nutrición de Centros infantiles de Atencion Integral (CEN-CINAI) da una atención directa principalmente a primera infancia, las municipalidades administran los Centros de Cuido y Desarrollo Infantil (CECUDI) y hay centros privados y hogares comunitarios que prestan el servicio con el subsidio que se les da a las familias.

Se atribuye a disminución de la población menor de edad

En el informe de la Defensoría mencionó que el Poder Ejecutivo atribuye la baja ejecución de los últimos años a la disminución de la población de menores de edad. No obstante, no se han analizado otras causas del problema, como las largas distancias y las limitaciones en medios de transporte (en ciertas zonas se ofrece transporte para que los y las menores puedan ir a los centros educativos, pero en otros no), y los horarios laborales diferenciados que complican para llevar y recoger a los menores.

El subsidio dado por el IMAS a los diferentes centros por cada menor se ha mantenido en máximo 131 000 colones desde 2016, o sea, que no ha aumentado considerando el costo de vida.

Ana Robles, directora del kínder Playtime Montessori, ubicado en Pavas, San José, comentó que el monto no era suficiente y que la reducción que se ha dado de estos recursos implica riesgos para los centros de cuido. Anteriormente, los centros apenas lograban ajustarse a los gastos y, con la reducción presupuestaria, a muchos se les imposibilita continuar el servicio de cuido.

Cada año en que no sube el subsidio aumenta la probabilidad de cierre de estos centros educativos debido a que los costos de vida siguen en aumento.

En 2025, el IMAS realizó dos intentos de recorte en el monto que se paga por cada menor de edad que recibe el subsidio. En el primero, los centros infantiles privados presentaron un recurso de revocatoria con apelación; en el segundo, se interpuso una medida cautelar firmada por la Federación Costarricense de Organizaciones no Gubernamentales para la Niñez y la Adolescencia (FECOGNA).

En el siguiente cuadro se observan los cambios en los montos de los subsidios que buscó implementar el IMAS en el 2025. A pesar de que se incrementó el monto máximo en 9 000 colones, si un menor asistente a la escuela o bien tiene un horario nocturno se reduce el monto.

TMC significa Transferencia Monetaria Condicionada; es decir, las condiciones que se pretendían implementar a partir de 2025.

Falta de apoyo en zonas rurales

En lo que respecta a los CEN-CINAI de zonas rurales, madres y maestras manifiestan que se toman decisiones sin conocer la realidad de las comunidades del país. Al estar ubicados lejos, no siempre existe un seguimiento cercano.

La falta de regionalización afecta principalmente a las zonas rurales, ya que presentan mayores índices de pobreza y, no se ajusta el subsidio a las necesidades específicas de cada región.

Violeta Sánchez, maestra del CEN-CINAI de B-line, Limón, cuenta como “la alimentación es cada vez menos, con personal limitado y sobrecargado, además de una infraestructura que necesita mejoras. Muchas veces seguimos adelante más por compromiso y vocación que por recursos”.

Los presupuestos no se incrementan y los niños y niñas quedan en espera de recibir atención; además, las reglas para acceder al subsidio colocan a las madres solteras ante un dilema: “recibo el subsidio o trabajo”.

Ante esta situación Vargas decidió no contar con el subsidio para mantener su trabajo, por lo que ahora enfrenta otro problema: ¿quién cuidará a su hija mientras trata de ganar el sustento en su hogar?

Robles comentó que, dado que es común que niños y niñas pierdan el subsidio de cuido cuando sus madres consiguen un empleo, algunas mujeres deciden no trabajar, a pesar de su deseo de salir adelante, con tal de no perder el subsidio.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) de 2025, si en un hogar de la Gran Área Metropolitana (GAM) recibe menos de 127.150 colones por persona se considera en pobreza y en las zonas rurales se considera en pobreza si el ingreso por persona es de menos de 98.716 colones. Esto los vuelve candidatos a recibir el subsidio en caso de tener un hijo o hija.

Los perfiles para aplicar a estos subsidios se priorizan para familias en condición de pobreza o pobreza extrema. Si una familia supera el límite (aunque sea por un margen mínimo), puede perder el beneficio.

Información que no refleja la realidad

El Sistema Nacional de información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (Sinirube) no considera las particularidades de cada familia porque es automatizado. Esto puede derivar en errores en la asignación de beneficios. Los datos pueden proyectar una vida estable; sin embargo, en la realidad, muchas familias viven con múltiples carencias.

Sánchez comentó que, en algunas ocasiones, la información se encuentra desactualizada, lo cual afecta las decisiones que se toman para el acceso al servicio.

Adicionalmente, aunque la familia cumpla con los requisitos para acceder al beneficio, si no hay cupos disponibles o no existe un centro de cuido cercano a su zona, no es tomada en cuenta hasta que se habilite uno; por ello, muchas familias se encuentran en lista de espera.

Según informó el Semanario Universidaden Costa Rica hay 961 mil niños y niñas de 0 a 12 años y cerca de 400 mil (40%) vive en pobreza y actualmente la Red de Cuido alcanza a atender al 16% de los niños y atiende a menos de 500 niños en los horarios nocturnos".

Por ello, esta metodología, en lugar de fomentar que las familias salgan de la pobreza, la profundiza y genera un estancamiento en su desarrollo.

Posibles soluciones

Una de las soluciones planteadas por el IMAS, de acuerdo con lo indicado por su departamento de Comunicación para ampliar la cobertura sería captar más recursos mediante fuentes alternas que sean sostenibles en el tiempo y así lograr la ampliación de la cobertura.

Otra posible solución para evitar que las madres sean expulsadas de la Red de Cuido sería implementar el copago; mediante este sistema, las familias que vayan superando la línea límite de pobreza podrían mantener el subsidio si asumen un porcentaje del costo del cuido según su nivel de ingresos.

Así casos como los de Vargas no se repetirían y tendríamos un sistema más justo para todas las familias que se encuentren en vulnerabilidad.