Juez constitucional tildó la medida de “un honor” y vinculó la decisión con críticas a la política migratoria estadounidense.
El magistrado de la Sala Constitucional, Fernando Cruz Castro, confirmó este 16 de marzo que el Gobierno de Estados Unidos le revocó la visa, justo cuando se disponía a viajar para recibir el premio «Jurista Global 2026», otorgado por el Centro para los Derechos Humanos Internacionales (CIHR) de la Facultad de Derecho Pritzker de la Universidad Northwestern.
El reconocimiento se le concedió por su participación en una sentencia en la que la Sala Constitucional condenó al Estado costarricense por vulnerar los derechos fundamentales de más de 200 migrantes asiáticos indocumentados deportados desde Estados Unidos y retenidos contra su voluntad en el Centro de Atención Temporal para Migrantes (CATEM), en la zona sur del país.
En ese fallo, Cruz incorporó una nota independiente en la que cuestionó el actuar del Gobierno estadounidense, al que reprochó haber enviado a esas personas como un "cargamento silencioso de los pobres de la Tierra", sin una identificación clara.
Se trató a los seres humanos que enviaron desde USA hacia Costa Rica, como si fueran objetos. Al final de mi función como juez, con tristeza compruebo, que en este “trasiego de seres humanos” se aplica un procedimiento entre dos gobiernos, que trata a un grupo de seres humanos, como si fueran cosas. No importaron sus antecedentes, su voluntad, su identidad, sólo eran seres humanos remitidos a otro país, cuyo Gobierno, no podía rechazarlos, porque era decisión “inobjetable” del estado norteamericano. Con ese gobierno no valen mucho las objeciones, en su visión, el derecho internacional no es un referente determinante".
El magistrado sostuvo además que Costa Rica no debía aceptar el traslado de personas deportadas sin un acuerdo que respetara los procedimientos constitucionales y legales. Cuestionó que se calificara esa recepción como un acto humanitario.
Por supuesto, es probable que esté exigiendo mucho cuando la petición proviene del gobierno norteamericano. Me parece un eufemismo decir que esa recepción era un: “acto humanitario”. Claro, frente al poderoso, no es posible rechazar sus “peticiones”, aunque sean contrarias a la dignidad de las personas y sus derechos fundamentales".
Cruz también criticó el trato dado a los migrantes durante la administración de Donald Trump y afirmó que nunca había enfrentado un caso tan lesivo para los derechos fundamentales. En su voto, el magistrado denunció una política discriminatoria y un desconocimiento de la dignidad humana.
No puedo callar, no puedo disimular una flagrante violación de la dignidad de muchos seres humanos, que fueron tratados como objetos. (...) Cincuenta y cuatro años de carrera judicial, no debilitan mi voz, más bien me imponen el deber de señalar, claramente, que un acto de poder lesiona, muy gravemente, derechos fundamentales".
La cancelación de la visa trascendió inicialmente en el medio Trivisión. Consultado por medios locales, Cruz calificó la medida como un reconocimiento.
Yo me siento honrado de que un gobierno tan irrespetuoso del ordenamiento internacional de los derechos humanos, de lo que son los migrantes —muchos mexicanos y latinoamericanos que los tratan con irrespeto— me quite la visa para no visitar ese país. Es un honor que me hacen"
En declaraciones al Semanario Universidad, reiteró esa posición y vinculó la decisión con sus críticas al Gobierno estadounidense.
Frente al irrespeto, frente a la forma tan displicente e inhumana que este señor (Donald Trump) representa al gobierno norteamericano, y a un sector de la población norteamericana, es un honor porque es lo poquito de dignidad que uno puede tener para no estarle riendo o ignorando los atropellos y la inhumanidad con que este señor maneja el imperio a su cargo".
Cruz ya había cuestionado en julio de 2025 la cancelación de visas a otros magistrados constitucionales, a la que calificó como "una verdadera bofetada a la independencia del Poder Judicial".
Días antes de la revocatoria, el magistrado participó en el programa El Octavo Mandamiento, donde realizó un comentario jocoso en alusión a la afirmación hecha por Donald Trump durante el lanzamiento de la iniciativa "Escudo de las Américas" donde le dijo a los líderes latinoamericanos que invitó que no iba a aprender "su maldito idioma". El magistrado señaló que había que pagarle un curso a Trump, "a ver si le gusta el español".
