
Veterinarios piden no abandonar a las mascotas cuando llegan a la vejez y recuerdan que en esta etapa necesitan más cuidado, seguimiento médico y comprensión.
Las mascotas viven cada vez más años gracias a mejores cuidados, alimentación y acceso a servicios veterinarios. Sin embargo, este aumento en la longevidad también trae nuevos retos para las familias: aprender a acompañar adecuadamente la etapa de la vejez.
En Costa Rica, 6 de cada 10 hogares tienen al menos un perro o un gato, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Este vínculo cada vez más cercano entre las familias y sus animales de compañía hace que el bienestar de las mascotas sea un tema de creciente importancia.
Los especialistas explican que, al igual que ocurre con las personas, el envejecimiento en perros y gatos implica cambios en la salud que requieren mayor atención. A partir de cierta edad, que puede variar según la raza y el tamaño, los animales entran en lo que se conoce como etapa geriátrica, momento en el que aumenta la probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas.
Entre ellas se encuentra el cáncer, una de las patologías más frecuentes en mascotas mayores. Se estima que uno de cada cuatro perros y uno de cada cinco gatos puede desarrollar cáncer en su vida adulta, especialmente a partir de los siete u ocho años.
Ante esta realidad, los veterinarios recomiendan que los controles médicos se vuelvan más frecuentes en las mascotas geriátricas, ya que la detección temprana puede marcar una gran diferencia en el tratamiento y en la calidad de vida del paciente.
“Cuando una mascota envejece, los controles veterinarios deben ser más frecuentes. Esto nos permite detectar enfermedades como el cáncer de manera temprana y ofrecer tratamientos que ayuden a mantener su bienestar”, explica Manuela Mora, veterinaria oncóloga del Centro de Oncología y Radioterapia Veterinaria (CORV).
Además de los chequeos periódicos, es importante que los tutores aprendan a reconocer señales que podrían indicar problemas de salud, como la aparición de bultos o masas, pérdida de peso, cambios en el apetito, cansancio inusual, sangrados anormales o alteraciones en el comportamiento.
Los especialistas recuerdan que el objetivo principal de la medicina veterinaria en pacientes mayores es preservar la calidad de vida. Aunque hoy existen tratamientos avanzados como cirugía oncológica, quimioterapia y radioterapia para controlar distintos tipos de tumores, no todos los casos tienen una solución curativa.
En muchos casos, los cuidados paliativos se convierten en el eje del tratamiento. Estos buscan aliviar el dolor y controlar síntomas como náuseas, dificultad respiratoria o pérdida del apetito, permitiendo que el paciente se mantenga cómodo y pueda seguir compartiendo con su familia.
“En oncología veterinaria, envejecer con dignidad significa priorizar la calidad de vida por encima de prolongar el tiempo a cualquier costo. Nuestro compromiso es acompañar tanto al paciente como a su familia, brindando información clara para tomar decisiones responsables”, señala Mora.
La especialista explica que este acompañamiento también implica hablar con honestidad sobre las distintas etapas de la enfermedad. Cuando el sufrimiento ya no puede ser controlado médicamente, la eutanasia compasiva puede convertirse en una decisión orientada a evitar el dolor innecesario del paciente.
“Hablar de eutanasia nunca es fácil, pero cuando el sufrimiento ya no puede aliviarse, puede ser un acto de amor. Lo importante es que las familias sepan que no están solas y que los veterinarios estamos para acompañarlas en ese proceso”, agrega.
Los especialistas invitan a las familias a observar a sus mascotas más allá del diagnóstico: si aún comen con gusto, si disfrutan de sus rutinas favoritas y si continúan teniendo más días buenos que malos.
“Envejecer con dignidad, incluso con cáncer, es poder despedirlos en paz, sabiendo que los acompañamos hasta el final con cariño, cuidados adecuados y respeto por su historia y el vínculo con su familia”, concluye Mora.


