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En cumbre regional con presencia de Costa Rica, Trump insta a América Latina a usar sus ejércitos contra los carteles

El presidente de Estados Unidos promueve una respuesta militar regional contra el narcotráfico durante la cumbre “Escudo de las Américas” en Florida.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó este sábado a los países de América Latina a emplear sus fuerzas armadas para enfrentar a los carteles del narcotráfico y a las organizaciones criminales transnacionales, a las que calificó como una “amenaza inaceptable” para la seguridad del hemisferio.

Trump lanzó el llamado durante una reunión con líderes latinoamericanos celebrada en su club de golf en Doral, en el área de Miami, en el marco de la cumbre denominada “Escudo de las Américas”. El mandatario sostuvo que la única forma de derrotar a estas organizaciones consiste en recurrir al poder militar.

La única manera de derrotar a estos enemigos es desatando el poder de nuestros ejércitos. Tenemos que usar nuestro ejército. Ustedes tienen que usar sus ejércitos”.

El presidente comparó la estrategia con la coalición internacional liderada por Estados Unidos que combatió al grupo Estado Islámico en Oriente Medio.

Ahora debemos hacer lo mismo para erradicar a los carteles en casa”.

La reunión ocurrió dos meses después de que Trump ordenara una operación militar estadounidense para capturar al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien fue trasladado junto a su esposa a Estados Unidos para enfrentar cargos por conspiración relacionada con narcotráfico.

El encuentro también se desarrolló en medio de una escalada de tensiones internacionales. Hace una semana, Estados Unidos e Israel iniciaron una ofensiva militar contra Irán, un conflicto que ha dejado cientos de muertos y ha provocado fuertes sacudidas en los mercados globales.

Tras su participación en la cumbre, Trump tenía previsto viajar a la base aérea de Dover, en Delaware, para asistir al traslado solemne de seis militares estadounidenses fallecidos en un ataque con drones contra un centro de mando en Kuwait. El mandatario calificó esas muertes como “una situación muy triste” y describió a los soldados fallecidos como “grandes héroes”.

A la reunión asistieron los presidentes o representantes de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago.

El encuentro surgió después de la cancelación de la décima edición de la Cumbre de las Américas, que originalmente iba a celebrarse en República Dominicana. El evento se suspendió tras fuertes divisiones regionales por la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

La Casa Blanca presentó la cumbre “Escudo de las Américas” como parte de la estrategia de política exterior de Trump para reforzar la cooperación militar y de inteligencia en el hemisferio.

Entre las ausencias más notables figuraron Brasil y México, las dos mayores economías de la región, así como Colombia, un aliado tradicional de Washington en la lucha contra el narcotráfico. Trump criticó especialmente a México, al que describió como el “epicentro de la violencia de los carteles”.

Los carteles están gobernando México. No podemos permitir eso. Demasiado cerca de nosotros. Demasiado cerca de ustedes”.

Aunque el mandatario no abordó ampliamente el tema durante el encuentro, su administración ha señalado que contrarrestar la influencia de China en América Latina constituye una prioridad estratégica.

Analistas señalan que muchos gobiernos latinoamericanos mantienen cautela ante esa rivalidad geopolítica. Evan Ellis, especialista en la relación entre China y América Latina del Center for Strategic and International Studies, indicó a la agencia AP que varios países no desean romper sus vínculos con Pekín.

Kevin Gallagher, director del Global Development Policy Center de la Universidad de Boston, afirmó que los gobiernos de la región enfrentan incentivos contrapuestos.

Estados Unidos le ofrece a la región aranceles, deportaciones y militarización, mientras que China ofrece comercio e inversión”.

Gallagher añadió que los líderes regionales podrían optar por mantener una posición neutral para aprovechar la competencia entre ambas potencias en beneficio propio.