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Empresa privada y desarrollo: una alianza necesaria para el futuro de Costa Rica

Costa Rica atraviesa un momento especialmente significativo de su historia reciente. El país vive una etapa de transición política acompañada de grandes expectativas ciudadanas sobre el rumbo del desarrollo nacional. En este contexto, resulta imprescindible fortalecer los espacios de diálogo y cooperación entre los distintos actores que conforman nuestra sociedad. Solo a partir de una visión compartida y de un compromiso responsable podremos enfrentar los desafíos estructurales que el país no puede seguir postergando.

Desde el sector empresarial organizado creemos firmemente que la construcción del futuro de Costa Rica requiere del trabajo conjunto entre el Estado, el sector productivo y la sociedad civil. Lejos de tratarse de intereses contrapuestos, se trata de una relación de corresponsabilidad en la que cada actor aporta desde su ámbito de acción para impulsar el progreso económico y social.

El sector empresarial costarricense ha demostrado históricamente su compromiso con el desarrollo nacional. Miles de empresas, desde microemprendimientos hasta grandes organizaciones productivas, generan empleo, invierten, innovan y crean oportunidades para las personas. En ellas se sustenta una parte fundamental de la movilidad social y del bienestar de miles de familias en todo el territorio nacional.

Más del 85% del empleo formal en Costa Rica es generado por el sector privado. Cada empresa que abre sus puertas representa una oportunidad de trabajo digno; cada inversión que se concreta impulsa la actividad económica; cada emprendimiento que crece amplía las posibilidades de desarrollo para comunidades enteras. Además, la actividad productiva genera la mayor parte de los recursos tributarios que financian servicios públicos esenciales como la educación, la salud, la infraestructura y la seguridad.

Por esta razón, defender la empresa privada no significa promover intereses particulares. Significa reconocer el papel fundamental que cumple el sector productivo en la construcción del bienestar colectivo. Una economía dinámica, con empresas competitivas y capaces de innovar, es condición indispensable para sostener un Estado social robusto y para ampliar las oportunidades de progreso para todos.

Sin embargo, el crecimiento económico y la generación de empleo requieren condiciones adecuadas. Cuando el sector empresarial habla de competitividad no está solicitando privilegios, sino condiciones habilitantes para que el país pueda desarrollarse de manera sostenible. Esto implica avanzar en la simplificación de trámites, mejorar la eficiencia institucional, fortalecer la infraestructura productiva y garantizar marcos regulatorios modernos que respondan a las realidades del mercado laboral y de la economía global.

Uno de los grandes retos que enfrenta Costa Rica es la generación de empleo formal. La informalidad laboral continúa afectando a una proporción significativa de la población, limitando oportunidades y profundizando desigualdades. Superar este desafío requiere políticas públicas que incentiven la formalización, fortalezcan la formación técnica y profesional, y promuevan un entorno que permita a las empresas crecer y generar nuevas oportunidades de empleo.

Asimismo, el país debe avanzar en áreas estratégicas para su competitividad futura. La disponibilidad de energía limpia, accesible y competitiva es fundamental para la atracción de inversión y para el desarrollo de sectores productivos clave. De igual manera, la modernización de la infraestructura logística y de transporte constituye una condición indispensable para reducir costos, mejorar la productividad y ampliar las oportunidades de desarrollo fuera del Gran Área Metropolitana.

Otro elemento esencial es la formación del talento humano. La educación y la capacitación técnica deben responder de manera más ágil a las necesidades del mercado laboral, preparando a las nuevas generaciones para los desafíos de una economía cada vez más tecnológica y globalizada. Invertir en talento es invertir en el futuro del país.

En todos estos ámbitos, el diálogo social responsable y la cooperación institucional resultan fundamentales. En el sector empresarial costarricense estamos abiertos para escuchar y para trabajar con la nueva administración Fernández Delgado, en beneficio de los hogares, los trabajadores, los empresarios y del país como un todo.