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El mensaje de los votantes

No está en cuestión el resultado de las recientes elecciones, legitimado como victoria chavista limpia y contundente, vea usted, por el mismo Tribunal Supremo de Elecciones tan vilipendiado por Chaves. Sigo pensando, eso sí, que no fue lo mejor para Costa Rica, pero he de admitir que los no ganadores casi siempre van a decir eso. Probablemente eso decían los fabricistas mientras yo celebraba la derrota de Fabricio en 2018. Pero ahora nos toca a todos, ganadores y no ganadores, recibir el mensaje o más bien los numerosos mensajes que plasmaron los votantes.

Ya no podemos seguir pensando que los chavistas son solo aquellos que siguen a Chaves porque hallaron en él a su campeón machista, su líder de manada, su restaurador patriarcal, su pillo carismático que hace todo lo que ellos desearían poder hacer. Hay otro sector, más grande de lo que creímos, de costarricenses que se volcaron hacia el chavismo por otros motivos que deberán ser objetivo de estudio en los próximos años para discernir qué es ese “algo” que los chavistas suelen decir que Chaves ha hecho, aunque no logren explicar muy bien en qué consiste; ese algo que ninguna de las otras opciones les ofrecen.

El gran mensaje de los votantes, ganadores o no ganadores, es que ya no quieren partidos acomodaticios. Los mayores damnificados de estas elecciones fueron los partidos que, con más o menos disimulo, fueron aliados del chavismo en la Asamblea Legislativa; el principal de ellos, Nueva República, ahora desaparecido del congreso, igual que el Partido Liberal Progresista. Y por una curul no desapareció también el Partido Unidad Social Cristiana. Tomen nota los futuros diputados de oposición cuando les parezca buena idea ser fantoches del oficialismo.

En cambio, el partido que ha presentado la más clara y valiente oposición, el Frente Amplio, mantuvo y aumentó su fracción. Le sigue el Partido Liberación Nacional, que, si bien perdió dos escaños, no se afecta gran cosa el tamaño de su fracción legislativa. Además, su candidato, Álvaro Ramos, obtuvo mucho mejor resultado que los candidatos recientes del PLN. Y el PAC, ahora resurgido como Coalición Agenda Ciudadana, logra volver a la Asamblea Legislativa en la figura de Claudia Dobles. Cuánto debe de dolerle esto a Fabricio, cuya vida y carrera política se completaban con el PAC como Batman completa al Guasón.

Así, el gran mensaje de los votantes, repito, es que ahora prefieren bloques claramente definidos, sean de oposición o sean de oficialismo. El que es chavista que sea chavista y el que es oposición que sea oposición. Nada de acomodarse al plato como la sopa. Nada de trucos retóricos tipo “voy a joder a Chaves y por eso voto a favor de mantenerle la inmunidad”.

Queda claro también que ya no sirve el picadillo de partidos, a juzgar por el desastre de agrupaciones intrascendentes que se quedaron sin deuda política. Ya no funciona esto del partido fundado por el maecito que se peleó con el partido fundado por el maecito que se peleó con el partido fundado por el maecito que se peleó con el partido fundado por...

El mensaje para el Frente Amplio: seguí así, pero dejá de tomarte selfies con dictadores de izquierda. O sos demócrata o no sos. El mensaje para el PLN y el PAC o el CAC: hacé mea culpa sinceramente, con auténtica humildad. No digás, como Figueres, que olvidemos el pasado y sigamos adelante. En específico, para el PLN: no queremos volver a ver a los pillos de antes. Echales Raid.

Y el mensaje para toda la oposición (además de buscarse una candidata que se llame Laura) es ¡queremos verlos unidos! Un mensaje expresado no solo en las urnas, sino además en las calles, en la Fuente de la Hispanidad, en las caravanas que vimos con banderas de todos ustedes juntas. Si en verdad creen, como yo, que el resultado no fue el mejor para Costa Rica, únanse y dejen la politiquería. Únanse por nuestro país.

He aquí la paradoja: si quieren el triunfo en las próximas elecciones, no hagan política pensando en las próximas elecciones.