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El futuro de la tecnología se construye juntos

La equidad de género en STEM sigue siendo un desafío vigente. Aunque cada vez más mujeres se forman en ciencia y tecnología, su participación en el ámbito laboral —especialmente en áreas como inteligencia artificial y desarrollo de software— sigue siendo limitada. Incorporar plenamente a las mujeres es una necesidad para construir soluciones más innovadoras, inclusivas y representativas de nuestra sociedad.

Los datos muestran que, aunque ha habido avances, la representación femenina sigue siendo desigual: el 23% de las personas colegiadas del CPIC son mujeres; entre 2000 y 2020, las graduadas en ciencia y tecnología en Costa Rica aumentaron del 39,8% al 50,5%; a nivel mundial, las mujeres representan el 35% de graduadas en STEM y el 28,2% de la fuerza laboral; solo el 22% en IA y el 6% en desarrollo de software; y el 33% de investigadores son mujeres.

Cada estadística refleja historias reales, barreras enfrentadas y caminos recorridos. La mía comienza en un pequeño pueblo de la zona atlántica, entre plantaciones bananeras, dentro de una familia disfuncional de escasos recursos. Allí nació una niña que decidió desafiar su destino: esa niña soy yo.

Hoy soy ingeniera en informática. Lidero proyectos técnicos, dirijo equipos y combino lo administrativo con lo técnico, sirviendo muchas veces como puente entre áreas. Mi experiencia no solo es un relato de superación; ser mujer en tecnología ha sido un viaje de resistencia, aprendizaje y descubrimiento.

Las causas de esta brecha son claras: estereotipos de género desde la infancia, falta de referentes visibles, percepción de exclusión en STEM, desigualdad en la corresponsabilidad familiar y culturas organizacionales que mantienen la inequidad. He vivido muchos de estos desafíos, incluyendo momentos de duda sobre si “esto era para mí”. Sin embargo, la resiliencia y la inteligencia emocional me han permitido avanzar y abrir camino.

Hoy, más que nunca, el acompañamiento y el sentido de pertenencia son esenciales. Como miembro de la Comisión de Mujeres del CPIC, impulsamos espacios para compartir experiencias, reflexionar sobre nuestro rol en la tecnología y fortalecer nuestro bienestar y desarrollo profesional.

Al fortalecer nuestra comunidad, transformamos obstáculos en oportunidades de liderazgo real, demostrando que la excelencia técnica y el impacto humano van de la mano.

Desde mi perspectiva el futuro de la tecnología no se construye en solitario, se construye juntos. Las mujeres no solo participamos: lideramos, transformamos e inspiramos.

En este Mes de la Mujer, celebramos no solo los logros alcanzados, sino también la resiliencia y el talento de todas las mujeres que transforman la tecnología día a día. Es un momento para reconocer el camino recorrido, visibilizar los desafíos que aún persisten y reafirmar nuestro compromiso con un sector tecnológico más justo, diverso e inclusivo.

Apostar por la inclusión femenina no es solo una cuestión de equidad; es apostar por un desarrollo más innovador, sostenible y con mayor impacto para toda la sociedad.