Imagen principal del artículo: El comercio como estrategia de poder: qué revela la nueva agenda comercial de Estados Unidos

El comercio como estrategia de poder: qué revela la nueva agenda comercial de Estados Unidos

Trade policy is national security policy.” (La política comercial es una política de seguridad nacional) Robert Lighthizer

El comercio internacional vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia global de Estados Unidos. Así lo sugiere la nueva agenda comercial presentada por la Oficina del Representante Comercial estadounidense, un documento que revela cómo economía, seguridad y geopolítica se entrelazan cada vez más en la política internacional contemporánea.

En el pasado reciente, el comercio se veía principalmente como un instrumento para expandir mercados y mejorar la eficiencia económica global. Sin embargo, la nueva agenda comercial estadounidense sugiere que el comercio está adquiriendo un papel distinto: el de herramienta estratégica dentro de la competencia entre grandes potencias.

Comercio y seguridad económica

Uno de los conceptos más destacados en el informe es el de seguridad económica. El documento sostiene que la política comercial debe contribuir a fortalecer sectores estratégicos y reducir vulnerabilidades en áreas críticas de la economía.

Esto refleja un cambio importante respecto a décadas anteriores, cuando la política comercial estadounidense se centraba principalmente en la apertura de mercados y la reducción de barreras comerciales.

Hoy el comercio aparece cada vez más vinculado a objetivos más amplios de seguridad nacional y estabilidad económica.

La competencia con China

El eje estructural del documento es la competencia económica con China. El informe expresa preocupación por prácticas consideradas “no orientadas al mercado”, como subsidios industriales masivos, intervención estatal en sectores estratégicos y políticas que generan sobrecapacidad industrial.

En este contexto, la agenda comercial estadounidense se presenta como una respuesta a ese desafío estructural.

El comercio internacional deja de ser únicamente un mecanismo de intercambio económico y pasa a formar parte de una rivalidad económica entre potencias.

Política industrial y reindustrialización

Otro elemento importante del informe es el énfasis en fortalecer la base industrial estadounidense. La agenda comercial aparece estrechamente vinculada a políticas destinadas a impulsar la manufactura doméstica y apoyar sectores tecnológicos estratégicos.

Esto incluye áreas como:

  • Semiconductores.
  • Minerales críticos.
  • Tecnologías avanzadas.
  • Energía.

En otras palabras, el comercio se combina con una política industrial más activa por parte del Estado.

Este énfasis refleja una transformación importante en la forma en que Estados Unidos entiende su política económica. El documento sugiere la necesidad de fortalecer lo que algunos analistas denominan una “economía de producción”, en la que manufactura, innovación tecnológica y seguridad económica se integran dentro de una misma estrategia nacional. En ese marco, el comercio deja de ser únicamente un mecanismo de intercambio y pasa a formar parte de una política más amplia orientada a reconstruir capacidades productivas estratégicas.

Cadenas de suministro y aliados estratégicos

El documento también enfatiza la necesidad de construir cadenas de suministro más resilientes. Las disrupciones recientes en el comercio global —desde la pandemia hasta las tensiones geopolíticas— han puesto de relieve la vulnerabilidad de ciertas cadenas productivas.

En respuesta, Estados Unidos busca reorganizar parte de estas cadenas junto con socios considerados confiables.

Este enfoque, conocido como friend-shoring, sugiere una reorganización parcial del comercio global en torno a alianzas estratégicas.

Implicaciones para América Latina

Aunque el documento no dedica una sección específica a América Latina, sus implicaciones para la región son significativas.

En principio, el énfasis en cadenas de suministro resilientes podría abrir oportunidades para el hemisferio occidental, especialmente en sectores vinculados a manufactura y recursos estratégicos.

Al mismo tiempo, este enfoque debe entenderse dentro de un contexto estratégico más amplio.

En una columna reciente publicada en LinkedIn analicé la Cumbre Escudo de las Américas y el regreso de la seguridad como eje organizador de la relación hemisférica. Vista desde esa perspectiva, la nueva agenda comercial estadounidense sugiere que Washington está articulando dos dimensiones complementarias de su estrategia regional: por un lado, la cooperación en seguridad frente a amenazas como el narcotráfico; por otro, la reorganización de las cadenas económicas dentro de un contexto de competencia global.

Ambas dimensiones —seguridad y comercio— parecen formar parte de una misma lógica estratégica.

El debate económico

No todos los economistas comparten plenamente esta visión.

Algunos analistas han advertido que el creciente uso del comercio como instrumento estratégico podría transformar el sistema comercial internacional construido en las últimas décadas.

Instituciones como el Peterson Institute for International Economics han señalado que la expansión de subsidios industriales, restricciones tecnológicas y políticas comerciales defensivas podría debilitar el sistema multilateral basado en reglas.

Desde esta perspectiva, el comercio internacional corre el riesgo de fragmentarse en bloques geoeconómicos rivales.

Este enfoque también revela una tensión interesante dentro del propio sistema comercial internacional. Mientras el documento critica las prácticas industriales agresivas de algunas economías consideradas “no orientadas al mercado”, al mismo tiempo respalda el uso de instrumentos de política industrial para fortalecer sectores estratégicos domésticos. Esta dinámica sugiere que el comercio internacional está entrando en una etapa en la que la intervención estatal y la competencia geoeconómica adquieren un papel cada vez más central.

La nueva agenda comercial estadounidense sugiere que el comercio internacional está entrando en una nueva etapa.

Si durante décadas se presentó principalmente como un instrumento para expandir mercados y mejorar la eficiencia económica global, hoy aparece cada vez más integrado a la estrategia de poder de los Estados.

Más que una simple agenda comercial, el documento refleja cómo el comercio se ha convertido nuevamente en un instrumento central de poder en la economía internacional.

En este nuevo escenario, economía, seguridad y geopolítica dejan de ser esferas separadas y pasan a formar parte de una misma arquitectura estratégica.