Imagen principal del artículo: El camino por seguir

El camino por seguir

Estas palabras que escribo tienen el fin de manifestar lo que a mi parecer puede ser un camino adecuado desde la perspectiva política para la sociedad costarricense. Considero que, al expresar estas palabras, las que los lean puedan hacerse una idea de la Costa Rica que nos espera, pero más importante aún de la que les gustaría ver. Esto con el fin de que, como pueblo, tomemos las decisiones correspondientes en los próximos comicios nacionales, y más importante aún, seamos vigilantes de la actuación de los miembros de los supremos poderes, para velar por el bienestar de la nación.

Lo primero es aceptar que la mayoría de los votantes consideraron que la mejor opción era continuar por el camino que traíamos, y esta vez, dándole un voto de confianza mayor, al otorgarle una fracción parlamentaria considerable a la futura presidente; 31 curules son bastantes. Si lo pongo como una analogía, el pueblo le dio un cheque al gobierno, con fondos mayores, a diferencia de esta vez a los que le dio un monto menor, pero tampoco fue un cheque en blanco. Y esto para mí implica que las transformaciones significativas que tanto han pregonado que les gustaría hacer, tendrán que negociarse, ya que claramente requieren de mayoría calificada. Pero aun así llevan un músculo legislativo lo suficientemente fuerte como para pasar leyes, aprobar presupuestos e incluso convocar referéndums de forma mancomunada.

Falta por ver, eso sí, que tan cohesionada se mantiene dicha fracción. Solo una vez en la historia un presidente electo ha tenido una fracción legislativa y era otra coyuntura completamente distinta. Costa Rica venía saliendo del embate neoliberal que significó el cambio de modelo de finales de los 70 y principios de los 80. Y ante dicho golpe, cuando llegó don Luis Alberto Monge, el pueblo le dio 33 curules.  Por un lado, se sabe que hay un ala evangélica, y por el otro lado, está la base chavista. Si ambas partes entran en disenso, es altamente probable que este bloque se fraccione. Si la tesis de que el presidente actual, don Rodrigo Chaves, sea el próximo ministro de la presidencia, considero que se podría mantener unida, pero la capacidad de negociación sería demasiado baja, por no decir completamente inexistente.

Por otra parte, la segunda fracción más grande, la del PLN, tiene una labor importante, no solo a nivel legislativo, donde considero que van a seguir manteniendo su oposición al gobierno, pero también a nivel interno. Como fracción su labor es mantenerse cohesionados, unidos. Que no suceda lo que ocurrió este cuatrienio con figuras como Carolina Delgado, que básicamente era una figura chavista encubierta, y posteriormente don Gilbert Jiménez también se fue por esa línea. Considero que en estos 4 años su rol fundamental va a ser impulsar la renovación iniciada por don Álvaro Ramos y que posiblemente sea el camino más adecuado para la agrupación verdiblanca.

Por otro lado, la bancada del Frente Amplio va a cumplir un rol importante, ya que esta fracción actual ha demostrado poseer tanto el conocimiento como la resolución para oponerse a lo que considera atenta contra el bienestar de la mayoría de la población. Sin embargo, en ocasiones se observa que su oposición se excede. Bombardear algunos proyectos con centenares de mociones no me parece la movida más apropiada. En su lugar, se puede intentar negociar con las demás fracciones. Para el caso de la fracción siguiente, considero que su mayor impacto puede venir más del control político antes que del proponer mociones excesivas. Considero que, si desean seguirse manteniendo como una fracción con peso representativo, van a tener que buscar un camino medio entre proteger los intereses de la población que los escogió y a la vez no bloquear los trámites legislativos, ya que esto en última instancia les puede jugar en su contra.

Finalmente, las diputaciones unipersonales tienen un peso. Dependiendo de como se vayan desarrollando los proyectos en la Asamblea, su control político va a ser la mejor herramienta con la que cuentan. Al proporcionar un control político que puntualice los motivos de sus votos, considero que van a resaltar su labor legislativa. También tienen que escoger muy bien su forma de votar. La CAC, que en otro momento fue el PAC, se comportó primero como un partido más de izquierda, y luego de derecha. Por lo que debe escoger su ideología y tratar de votar y proponer proyectos de ley apegándose a sus principios y valores. Y la diputada del PUSC también debe escoger si se va a poner de alfombra como le sucedió a la fracción actual, o si se va a mantener como una verdadera diputada de oposición.

A manera de cierre de este estudio, considero que en general la administración pública va a ser una de mucho cambio. Con una fracción legislativa considerable, la presidente electa tiene un músculo legislativo para hacer muchos cambios. Los cambios más significativos tendrán que considerarse de acuerdo con su riesgo, ya que estos normalmente son los que tienen efectos a largo plazo. Sin embargo, considero que la oposición también tiene una posibilidad de incidir en las decisiones que se tomarán, ya que sus votos también van a ser valiosos, y sus controles políticos son los que permitirán a los costarricenses conocer otra perspectiva distinta de la que presentan las autoridades de gobierno.

Como ciudadanos responsables, tenemos un compromiso con nuestro país, y es velar por el correcto comportamiento de las autoridades de gobierno. Como servidores públicos, tienen en sus manos una gran responsabilidad, todos. Y tienen la responsabilidad de responder por las decisiones que tomen y especialmente de las consecuencias que se generen de dichas decisiones.