Desde hace unas semanas estoy trabajando con Marulin Azofeifa, sobreviviente de violencia sexual por parte de Fabricio Alvarado. Sobre este caso pueden leer en todos los medios y en la cuenta de Instagram @yolecreoamaulin. Hoy les vengo a contar sobre otro que me lleva a la comparación.
Cesar Chavez, el líder de la lucha por los derechos laborales de las personas latinas (especialmente las que trabajan en la agricultura) en Estados Unidos. Un hombre de izquierda, católico, sindicalista, seguidor de Gandhi y la teología de la liberación, fundador (en 1962), presidente y director general de la National Farm Workers Association (hoy es el sindicato United Farm Workers). Organizó huelgas y boicots, negoció con políticos, promovió la no-violencia, fue una pieza fundamental en el triunfo de Kennedy en California, hizo huelgas de hambre, lo acusaron de terrorismo. Murió a los 66 años y decenas de miles de personas asistieron a su funeral.
Hasta este martes, era el Martin Luther King Jr. de las personas latinas en Estados Unidos. De manera póstuma le entregaron la Medalla Presidencial de la Libertad (el mayor honor no militar que da el gobierno estadounidense). Está en el Salón de la Fama de California, hay un asteroide, un premio de periodismo, un parque nacional, incontables escuelas y colegios, un barrio, no sé cuántos parques, calles, avenidas y autopistas, edificios, y bibliotecas con su nombre. Su cumpleaños, el 31 de marzo, es feriado en California, Texas y la ciudad de Denver en Colorado. Stevie Wonder lo menciona en una canción y Joe Biden puso un busto de bronce con su cara en la Oficina Oval en su primer día como presidente.
Recientemente, en San Francisco, había la casual y normalizada intención de nombrar un bulevar en su honor. Cerca de esa calle vive Ana Murguia, hija de dirigentes sindicales que lucharon al lado de Chavez. Gracias a esto, más de 50 años después, decidió denunciar las agresiones sexuales a las que había sido sometida por el líder sindical que iniciaron cuando ella tenía 13 años y él 45, y que duraron por 4 años. A esta se unieron otras denuncias. Entre ellas la de Dolores Huerta de 96 años, quien fue su mano derecha en el movimiento social y acuñó la frase “Sí se puede”. Esta última contó que tuvo dos embarazos producto de las dos veces en que Chavez la violó.
Estas mujeres dicen que guardaron silencio por la vergüenza que sentimos todas las mujeres al denunciar violencias sexuales, pero también por no hacerle daño al movimiento político. Huerta afirmó al New York Times que ella “creía que exponer la verdad le habría hecho daño al movimiento de personas trabajadoras agrícolas por el cual he luchado toda la vida”.
Ahora, volvemos a Fabricio. Marulin denunció y pidió ayuda a lo interno de su partido y la hicieron guardar silencio por años. Sobre Chavez se supo que varios de sus parientes y ex-líderes de su sindicato supieron de estos casos y que las desincentivaron a denunciar. Igual que aquí.
Pero ahí terminan las similitudes, el mismo martes United Farm Workers, emitió un comunicado denunciando las acciones de Chavez, creyendo a las sobrevivientes y brindando recursos informativos para personas que viven violencia física y sexual. Aquí ni el Partido Nueva República, ni la Alianza Evangélica, ni ningún socio político o religioso de Fabricio se ha pronunciado al respecto.
La familia de Chavez dijo que honran las voces de quienes denuncian estas violencias sexuales y que esta situación es “profundamente dolorosa para la familia”. Contrasto esto con el video que compartió en Instagram Laura Moscoa, esposa de Fabricio, luego de que Laura Fernández lo denunciara por acoso en el debate presidencial de Radio Columbia. En ese video, se dice que estos son “ataques de última hora” y que son las “reacciones de quienes saltan de bando mientras él se mantiene firme”. Moscoa también bloqueó de redes sociales a una ex dirigente de Nueva República que le escribió para contarle el acoso reiterado que ha sufrido por parte de su marido.
Gavin Newsom, el gobernador de California, dijo que nadie sabía sobre esto y que va a hablar con legisladores para cambiar el nombre del feriado del 31 de marzo. Políticos de varios estados están haciendo lo mismo con las incontables calles y centros educativos que llevan el nombre Cesar Chavez. En Costa Rica, un exdiputado evangélico y el actual viceministro de la Presidencia llamaron a Marulin a presionarla para que quite la denuncia. Ese mismo viceministro ya fue defendido por la presidenta electa y probablemente seguirá trabajando en el próximo gobierno.
En California, las mismas comunidades latinas están borrando los murales con la cara de Chavez. Aquí, las personas neopentecostales de las iglesias aliadas a Fabricio guardan silencio o cuestionan las denuncias en los comentarios de las noticias sobre el caso. La comisión legislativa creada para investigar las denuncias de acoso no ha sesionado ni una sola vez, ni siquiera para aprobar la moción de convocatoria a Marulin, Fabricio y los diversos testigos. Tienen hasta el 17 de abril para presentar su informe para votarse en plenario.
Marulin puso su denuncia el 4 de febrero, la comisión no se estableció hasta el 17. Hoy, más de un mes después, sigue congelada, no por falta de pruebas ni sustento legal, sino por falta de voluntad política, especialmente por parte de su presidente, Alejandro Pacheco del Partido Unidad Social Cristiana. El 1 de mayo Fabricio ya no será diputado, la comisión dejará de existir.
Siempre hemos dicho que un macho de derecha es igual que un macho de izquierda. La gran diferencia somos nosotras, las mujeres y demás personas integrantes de estos movimientos políticos (llenos de falencias y contradicciones, ojo). Las que nos movilizamos, apoyamos, creemos y denunciamos estamos de un solo lado del espectro.
Marulin, al igual que Dolores, no quería dañar su proyecto político. Dolores a sus 96 años está viviendo algún tipo de reparación en las reacciones inmediatas de su movimiento y políticos cercanos. Marulin tuvo la capacidad de enfrentarse a quien tiene poder político, laboral y religioso sobre ella, y ahora la Asamblea Legislativa tiene la obligación de no dejar que esto quede en la impunidad.
