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Digitalizar y simplificar una promesa que se quedó en el papel

¿Alguna vez se ha preguntado cuántas aplicaciones existen en el país para parquear en espacios públicos municipales? La respuesta puede asustarnos hay más de diez y el número sigue creciendo.

Lejos de simplificar la vida de las personas, el panorama actual refleja una fragmentación innecesaria. En algunos cantones se utiliza una aplicación móvil; en otros, aún se depende de boletas físicas que deben comprarse en una soda, en la pulpería o en algún comercio autorizado. El resultado es un sistema disperso, poco intuitivo y, sobre todo, incoherente con la promesa de modernización.

La digitalización que tanto nos han prometido y que debería facilitar la experiencia del usuario, termina convirtiéndose en una carga. No es razonable que una persona deba descargar, registrarse y gestionar hasta cinco aplicaciones distintas para algo tan cotidiano como estacionar su vehículo en diferentes cantones del país. Más que una solución, esto evidencia una suma de esfuerzos aislados que no dialogan entre sí.

Aquí es donde surge una pregunta clave, cuando hablamos de soluciones digitales. ¿Realmente estamos poniendo al ciudadano en el centro? El diseño de servicios públicos no puede limitarse a la implementación tecnológica, pues requiere visión, coordinación y una comprensión profunda de las necesidades de las personas.

¿No sería más lógico que los gobiernos locales se articularan y desarrollaran una aplicación conjunta, interoperable y estandarizada? Al final, todos persiguen el mismo objetivo ordenar el uso del espacio público, facilitar el pago y mejorar la recaudación. Entonces, ¿Qué les impide dar ese paso?

Los recursos y la tecnología existen, lo que parece faltar es voluntad política y capacidad de articulación. Resolver este tipo de problemas no requiere reinventar la rueda sino sentarse, coordinar y tomar decisiones que prioricen el bienestar ciudadano. Porque la verdadera simplificación no está en multiplicar aplicaciones, sino en simplificar la vida de las personas.