
Grupo Financiero Mercado de Valores destaca que invertir es un proceso que requiere acompañamiento y respaldo de entidades reguladas para construir una estrategia adecuada.
Elegir instrumentos de inversión donde resguardar el dinero no responde a una fórmula única ni a decisiones aisladas. Se trata de un proceso que parte de las metas patrimoniales de cada persona y que debe construirse considerando factores como el horizonte de inversión, el perfil de riesgo y los objetivos familiares.
Silvia Jiménez, directora comercial de Grupo Financiero Mercado de Valores señala que definir objetivos concretos, como adquirir una vivienda, financiar la educación o planificar el retiro, permite establecer un norte claro para la estrategia de inversión.
“No existe una receta mágica y la clave está en contar con el acompañamiento personalizado, de una entidad debidamente regulada, que pueda construir una estrategia de inversión que se ajuste a sus etapas de vida”, señaló Silvia Jiménez.
Contar con una entidad regulada brinda mayor seguridad al operar bajo supervisión y controles establecidos. Por otra parte, la definición de la estrategia también debe incorporar elementos como los flujos de ingresos y gastos, así como el perfil de riesgo del inversionista, entendido como su posibilidad de asumir cambios en el valor de sus inversiones.
A partir de estos criterios, es posible identificar qué tipo de instrumentos se alinean mejor con cada objetivo.
- Horizontes de corto plazo (1 a 3 años): suelen priorizarse opciones líquidas y de bajo riesgo, como Fondos de Mercado de Dinero.
- En el mediano plazo (3 a 10 años): pueden incorporarse instrumentos que permitan crecimiento con una volatilidad moderada, como fondos de inversión, ETF (Exchange Traded Fund, fondo cotizado en bolsa) o renta fija con calificaciones intermedias.
- En el largo plazo (más de 10 años): es posible considerar activos con mayor potencial de rendimiento, incluyendo instrumentos internacionales, acciones o fondos con mayor exposición al riesgo.
“El objetivo no debe ser seleccionar un instrumento específico, sino construir una estrategia de inversión alineada a las metas patrimoniales. Al distribuir el patrimonio en distintos tipos de instrumentos, mercados y horizontes, no solo se protege frente a la volatilidad, sino que también se aprovechan diferentes oportunidades”, agregó Jiménez.
En este contexto, la inversión debe entenderse como un proceso dinámico, que requiere seguimiento y ajustes periódicos conforme cambian las condiciones del mercado, las tasas de interés o los propios objetivos familiares.
Comprender estos criterios permite a las personas tomar decisiones más informadas y reconocer que la construcción de su patrimonio es un proceso que requiere acompañamiento profesional y una estrategia alineada a sus objetivos de vida.
