
429 años de historia vitivinícola aterrizan en el país de la mano de Alpiste.
En 1597, cuando el vino apenas comenzaba a escribirse en el continente americano, en el Valle de Parras, al norte de México, se plantaron los primeros viñedos que darían origen a Casa Madero. Más de cuatro siglos después, esa historia llega por primera vez a Costa Rica.
A partir de este año, una selección de los vinos de Casa Madero comenzará a comercializarse en el país a través de la distribuidora costarricense Alpiste, marcando un hito tanto para la bodega mexicana como para el mercado gastronómico local. Se trata de la primera entrada directa de Casa Madero al país, como parte de una estrategia de expansión que busca fortalecer la presencia del vino mexicano en Latinoamérica.
Con 429 años de trayectoria ininterrumpida, Casa Madero no solo es la vinícola más antigua de América, sino una de las pocas bodegas en el mundo con una historia documentada que se remonta al siglo XVI.
Más que una llegada comercial: un hito cultural
La entrada de Casa Madero a Costa Rica representa un momento relevante para el ecosistema gastronómico local. Aporta profundidad histórica y prestigio internacional a la oferta disponible en un país con una escena culinaria cada vez más sofisticada y con creciente interés por etiquetas con identidad y origen.
“Costa Rica es un mercado dinámico, con consumidores cada vez más curiosos y conocedores. Nos entusiasma compartir nuestra historia y nuestros vinos en un país con tanta sensibilidad gastronómica”, señaló Oscar Cristerna, líder de Exportaciones de Casa Madero.
“El Valle de Parras es un oasis vitivinícola en medio del desierto. Su altitud, los suelos de origen marino de la era mesozoica, el clima seco y la marcada amplitud térmica crean condiciones ideales para una maduración pausada de la uva, que concentra aromas, preserva frescura y da origen a vinos de gran profundidad y carácter. Llevar esa expresión del terruño mexicano a Costa Rica es algo que nos entusiasma profundamente”, señaló Christian Rojas, enólogo y director técnico de Casa Madero.
Lanzamiento oficial en Insurgente 21
El lanzamiento oficial se llevó a cabo el 18 de marzo en el restaurante Insurgente 21, en San José, en un encuentro que reunió a líderes de opinión del sector gastronómico, medios especializados, sommeliers, clientes estratégicos y representantes diplomáticos, incluido el Embajador de México en Costa Rica.
Los vinos que estarán disponibles en Costa Rica
El portafolio inicial disponible en Costa Rica incluye seis vinos que representan distintas expresiones del Valle de Parras y fue curado para dialogar con la diversidad de la cocina costarricense.
- 3V: ensamble insignia de la casa, equilibrado y versátil en mesa.
- V Rosado: fresco y vibrante, ideal para climas tropicales y cocina contemporánea.
- Gran Reserva 3V: profundo y estructurado, pensado para platos de mayor complejidad.
- Gran Reserva Shiraz: intenso y especiado.
- Chenin Blanc de Uvas Orgánicas: expresión fresca y sostenible del viñedo.
- Malbec: frutal y elegante, con notas de ciruela y especias.
La selección busca dialogar con la diversidad de la cocina costarricense, desde propuestas marinas y vegetales hasta carnes y cocina de autor.
Una alianza estratégica con Alpiste
La llegada de Casa Madero al país se realiza de la mano de Alpiste, empresa costarricense especializada en la importación y distribución de vinos y productos premium para restaurantes, hoteles y tiendas especializadas.
Con esta alianza, Alpiste amplía su portafolio incorporando una marca con reconocimiento internacional, consolidando su compromiso por ofrecer propuestas diferenciadas y de alto valor histórico al consumidor costarricense.
“Para Alpiste, representar a Casa Madero significa acercar al mercado costarricense a la bodega que dio origen al vino en América. Es una marca que aporta historia, prestigio y calidad comprobada”, señalaron representantes de la distribuidora.
Casa Madero hoy
Actualmente, Casa Madero, líder en la categoría de vino en México, tiene presencia en países de América, Europa y Asia.
La bodega fue pionera en obtener la primera certificación de viñedo orgánico en México. Hoy, bajo la dirección de la quinta generación de la familia Madero, la bodega combina tradición e innovación, con un fuerte enfoque en viticultura orgánica, sostenibilidad y precisión enológica.
La llegada de Casa Madero a Costa Rica no es únicamente la incorporación de una nueva etiqueta al mercado. Es la entrada de una historia viva de América al panorama gastronómico nacional y responde a una apuesta por mercados gastronómicamente inquietos, donde el consumidor busca origen, carácter y autenticidad en la copa.


