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Análisis económico: Costa Rica crecerá con estabilidad y foco en servicios

Costa Rica crecerá cerca del 4% en 2026, apoyada de la industria de servicios y manufactura avanzada, en un entorno económico estable.

Para 2026 Costa Rica seguirá creciendo a un ritmo cercano a su potencial. Su economía se apoyará en los sectores de servicios empresariales y de manufactura avanzada. El turismo mantiene un desempeño estable. El menor dinamismo internacional podría moderar las exportaciones y a su vez influir sobre el consumo interno. La estabilidad, diversificación y resiliencia del país ofrecen un entorno más predecible para endeudarse, invertir y planificar.

A continuación, se comparte el análisis económico de Juan Pablo Arias, estratega de Inversiones de BN Valores Puesto de Bolsa sobre las implicaciones del entorno externo para Costa Rica y sus perspectivas económicas para 2026.

Implicaciones del entorno externo para Costa Rica

Costa Rica llegará al 2026 con un crecimiento económico positivo, moderado y estable en torno al 4%, en línea con su tendencia reciente, aunque se espera una desaceleración provocada principalmente por un entorno internacional más desafiante y porque su principal aliado comercial, Estados Unidos, también moderará su crecimiento. Este concentra una parte significativa de las exportaciones, el turismo y los flujos de inversión hacia Costa Rica, lo que podría traducirse en:

  • Crecimiento más estable —pero no acelerado— en el turismo. Estados Unidos aporta cerca del 50% de los turistas de altos ingresos que llegan al país, este se considera como el primer canal de transmisión y el más rápido en caso de una desaceleración en Norteamérica.
  • Menor dinamismo en algunos bienes de exportación tradicionales, como los dispositivos médicos, electrónica y manufactura avanzada, así como algunos servicios corporativos de tecnología, financieros y operativos.
  • Mayor selectividad en los flujos de inversión extranjera directa. Costa Rica atrajo flujos récords de inversión durante el 2024 y 2025, los cuales estuvieron en torno a los US$5 mil millones, siendo uno de los principales destinos en América Latina. Aunque se espera que para el 2026 entren menos proyectos de inversión, esto se ve compensado con un mayor monto de inversión promedio por cada uno, es decir menos proyectos, pero más grandes cada uno.

No obstante, la diversificación que ha tenido Costa Rica en los últimos años en los mercados internacionales, el peso creciente de los servicios y la inserción en cadenas de alto valor agregado actuarán como factores de mitigación frente a estos riesgos internacionales. 

Durante el 2025 Costa Rica mostró alta resiliencia a los eventos internacionales derivados de mayor proteccionismo en general, cambios en los flujos migratorios y políticas monetarias que tuvieron que hacerle frente a dos riesgos fundamentales como lo fue niveles de precios (inflación) por encima de su objetivo y desaceleración en la tasa de crecimiento económico, aun así este período cerró con un crecimiento en línea con el comportamiento en los últimos años.

Perspectivas económicas de Costa Rica para 2026

En el ámbito local, las proyecciones indican que Costa Rica podría registrar en 2026 un crecimiento económico cercano a su potencial, en un rango estimado de 3,5% a 4,0%. Esto la destaca como una de las economías con mejor desempeño relativo en la región. Algunos factores como las elecciones presidenciales y la conformación de las nuevas autoridades tanto ejecutivas como legislativas podrían marcar el rumbo principalmente a partir de la segunda mitad del año. Aún así, pese a que podría perder un poco de fuerza, producto principalmente de la desaceleración de la economía internacional, seguirá creciendo a un ritmo un poco más contenido.

Este crecimiento estará sustentado principalmente en:

  • Exportación de servicios, especialmente servicios empresariales, digitales y tecnológicos.
  • Manufactura avanzada y dispositivos médicos, apoyados por inversión extranjera y zonas francas.
  • Turismo, con un enfoque más sostenible y estable.

En contraste, sectores vinculados al consumo interno podrían mostrar un crecimiento más moderado. Esto refleja condiciones financieras aún exigentes y un comportamiento más prudente de los hogares.

En cuanto a los principales precios macroeconómicos, se podría esperar que las tasas de interés se mantendrán con mayor estabilidad respecto al 2025, tanto a nivel internacional como local, lo que permitirá una planificación financiera más predecible para hogares y empresas, aunque sin retornar a los niveles históricamente bajos observados en el pasado. El tipo de cambio continuará su senda de apreciación principalmente por el debilitamiento del dólar ante las distintas monedas y por factores coyunturales que siguen propiciando una mayor entrada de dólares respecto a las que la economía tiene capacidad de adquirir.

Se podría interpretar como que nos ubicamos en la parte baja del ciclo de tasas de interés y probablemente también del tipo de cambio, aunque este último aún con espacio para seguir apreciándose. El escenario base apunta a fluctuaciones moderadas, con episodios puntuales de volatilidad asociados a factores externos, pero sin señales aun de desequilibrios estructurales en el mercado cambiario. El Banco Central jugará un rol fundamental en moderar las variaciones en el mercado cambiario y estará altamente blindado con reservas internacionales para poder ajustar y equilibrar el mercado en caso de considerar una desviación temporal que podría afectar la estructura económica y productiva del país.

Juan Pablo Arias explicó que dentro de las recomendaciones que siempre son importantes de tener en cuenta ante entornos desafiantes como el que se espera en el 2026, se encuentran:

  • Mantener una gestión prudente del endeudamiento, alineada con ingresos estables y realistas y considerando los posibles impactos de cambios en el valor de la moneda.
  • Fortalecer la diversificación de ingresos y mercados, especialmente en empresas que operan en el exterior.
  • Preservar liquidez y capacidad de respuesta ante eventuales cambios del entorno.
  • Tomar decisiones financieras con visión de mediano y largo plazo, apoyadas siempre de un asesoramiento profesional.