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Ambientalistas denuncian quema de cientos de hectáreas de rastrojos de piña en Buenos Aires de Puntarenas

Señalan que el humo afecta especialmente a personas con asma u otras enfermedades respiratorias, además de deteriorar el suelo e impactar la calidad del agua.

La llegada del verano se convierte en un período crítico para comunidades que viven cerca de plantaciones piñeras en el cantón central de Buenos Aires, en la Zona Sur del país. Vecinas y vecinos denuncian que durante esta temporada se intensifican las quemas agrícolas en los piñales, práctica que, aseguran, afecta la salud, el ambiente y la calidad de vida de la población.

La agrupación ambientalista Bloque Verde compartió durante el fin de semana que en esta época, habitantes de la zona relatan que desde aproximadamente las cuatro de la tarde y hasta horas de la noche se realizan quemas de rastrojos en fincas que rodean escuelas, clínicas, urbanizaciones y viviendas.

 

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La comunidad afirma que el humo afecta especialmente a personas con asma u otras enfermedades respiratorias, además de deteriorar el suelo, impactar la calidad del agua y contribuir al cambio climático.

También señalan que el fuego avanza sobre áreas de protección de nacientes y en cercanías del tanque de captación que abastece a la ciudad, pese a que el Reglamento para Quemas Agrícolas Controladas establece la obligación de respetar esas zonas, puntualizaron desde Bloque Verde.

Las denuncias compartidas por la agrupación apuntan a que la empresa PINDECO (Del Monte) continúa utilizando la quema como método para manejar los residuos de la producción de piña, a pesar de que existen alternativas como el triturado mecánico, el compostaje o el aprovechamiento energético.

Además, agregan que personas de la comunidad sostienen que previo a las quemas se aplican herbicidas como paraquat o glifosato para acelerar la desecación del rastrojo, lo que podría generar emisiones contaminantes, incluidas dioxinas, durante el proceso de combustión.

Aunque las quemas agrícolas cuentan con permisos otorgados por el Ministerio de Agricultura y Ganadería, con base en la normativa vigente, su legalidad fue cuestionada mediante una acción de inconstitucionalidad presentada por el abogado ambientalista Álvaro Sagot, fundamentada en la legislación climática y ambiental vigente.

De acuerdo con la Estrategia Nacional de Manejo Integral del Fuego en Costa Rica 2012–2021, entre 2007 y 2012 las principales causas de incendios forestales fueron las quemas de pastos y actividades agropecuarias, que representaron un 46,06% de los casos.

En años recientes, la afectación por incendios ha sido persistente y creciente: 10.724 hectáreas quemadas en 2020, 6.411 hectáreas en 2021, 8.900 hectáreas en 2022 y 8.500 hectáreas en 2023.

Para Bloque Verde, la salud pública y el ambiente deben estar por encima de cualquier interés empresarial.

Mucho se ha hablado de buenas prácticas, de enfriar el planeta y de enfrentar el cambio climático, pero las quemas agrícolas son una práctica arcaica, sin justificación técnica, en un contexto donde la temperatura global alcanza récords históricos año tras año".

Los ambientalistas recordaron que la empresa transnacional PINDECO mantiene presencia exclusiva en la Zona Sur desde hace cerca de 50 años, territorio donde inició la expansión del monocultivo de piña en el país.

Esta expansión fue denunciada por la deforestación de 5.568 hectáreas de bosque entre los años 2000 y 2015 en todo el país, cuando la tala ya constituía un delito ambiental. De ese total, 1.789,71 hectáreas corresponden a la Región Brunca, según datos del Monitoreo de Cambio de Uso en Paisajes Productivos (MOCUPP).