
AMAFOR y ADIFORT se unieron para promover el bienestar, la socialización y la valoración de la persona mayor en su comunidad.
Desde clases de pintura en tela y cerámica, tejido en macramé, bisutería, lectura o tertulia, natación, baile y hasta consulta psicológica son parte del programa de actividades gratuitas que reciben alrededor de 145 adultos mayores en el Centro Integral del Adulto Mayor (CIAM) de La Fortuna de San Carlos todos los miércoles.
Con más de 25 años de existir, la Asociación de Adultos Mayores de La Fortuna (AMAFOR) trabaja desde hace cinco años en conjunto con la Asociación de Desarrollo Integral de La Fortuna (ADIFORT) para promover el bienestar, la socialización y la valoración de la persona mayor en su comunidad.
Los ciudadanos de oro son vecinos de: Fortuna Centro, Los Ángeles, El Tanque, La Perla, Zona Fluza, Zeta 13, entre otras localidades. De la guía de 30 voluntarios reciben herramientas físicas, emocionales y creativas para asegurar un envejecimiento activo y digno.
Rocío Castro, vicepresidenta de la Junta Directiva de AMAFOR comenta que muchas veces los adultos mayores están solos en sus casas, por lo que, este espacio, los saca de la rutina y les mejora su calidad de vida.
Uno de ellos es don William Castro de 80 años y vecino de Chachagua. Según relata este agricultor: “Tengo más de 20 años de venir. A mí como siempre me ha gustado el baile, estoy en ese grupo. También acá uno se reencuentra con amigos que tiene muchos años de no ver y eso nos da vida”.
Por su parte, doña Olga Marta Ugalde, es una josefina de nacimiento, pero desde hace ocho años es vecina de La Fortuna. A ella la encontramos tejiendo macramé y nos cuenta que inició como voluntaria, pero ahora goza de todos los beneficios de conformar AMAFOR.
“Para nosotros, este espacio es una verdadera bendición. Aquí llegan personas mayores que, en muchos casos, pasan solas en sus hogares. Ahora tienen la oportunidad de compartir con otros, ya sean hombres o mujeres, y de sentirse acompañados y valorados. Gracias a las actividades que ofrecen como natación, manualidades y baile, nos sentimos revitalizados y disfrutamos mucho”, añade.
Apoyo integral
El programa ofrece una agenda diversa diseñada específicamente para las necesidades de esta población, incluyendo: Talleres de manualidades, espacios para fomentar la motricidad fina y la expresión artística. Además de clases de baile y natación, actividades que promueven la salud cardiovascular y la movilidad.
Asimismo, consultas psicológicas, un pilar esencial para el acompañamiento emocional y la salud mental. De acuerdo con Mauricio Torres, psicólogo voluntario a partir de los 65 años en adelante, las limitaciones físicas y emocionales propician que algunos casos la salud se deteriore.
“Cuando conversan conmigo, empiezan a abrirse y a sacar sus preocupaciones y sus sufrimientos. Se les da esa contención terapéutica y su semblante cambia. Se les ve con más ánimo, una mejor actitud hacia el grupo, hacía su vida y hacia ellos mismos”, asegura el profesional en psicología.
La natación es sanadora
Los integrantes de AMAFOR también disponen de clases de natación gratuitas. Las mismas se imparten en la piscina semiolímpica, propiedad de la Asociación de Desarrollo de la comunidad.
“Ha sido increíble, porque muchos antes venían con andadera o con bordón, ahora algunos ya no los necesitan. Entonces sí se ve realmente el cambio que el ejercicio de piscina ha sido increíble para ellos”, señala Rocío Castro, líder del grupo.
Una de las adultas mayores que ha notado que la natación es sanadora es doña María de los Ángeles Carranza de 65 años.
“En el 2017 me operaron de cáncer de mama. Por la quimioterapia y la radioterapia no podía subir el brazo, pero con las clases de natación comencé a moverlo para todo lado. Además, me ha ayudado en la respiración y a ser más flexible”.
ADIFORT ha sido una pieza clave en este engranaje, reafirmando su compromiso con el bienestar social. Al apoyar al grupo, la Asociación garantiza que los adultos mayores —quienes dedicaron su vida al crecimiento del distrito— reciban el reconocimiento y cuidado que merecen.
Este esfuerzo conjunto demuestra que, con el apoyo adecuado, la edad de oro puede ser una de las etapas más dinámicas y gratificantes de la vida humana.


