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Uno de los cánceres más comunes en mujeres jóvenes puede pasar desapercibido durante años

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La tiroides es una glándula clave para regular el metabolismo, la energía y funciones vitales del cuerpo.

Muchas personas experimentan cansancio, ansiedad, cambios de ánimo o inflamación en el cuello sin saber que podrían ser señales relacionadas con el cáncer de tiroides, el cáncer endocrino más frecuente y uno de los más comunes en mujeres jóvenes.

“El cáncer de tiroides es uno de los que más se presentan en Costa Rica; de hecho, es el segundo tumor sólido más diagnosticado en las mujeres”, explica la oncóloga Beatriz Araya, durante consultas realizadas por Meditek. 

Conocido como el “cáncer silencioso”, el cáncer de tiroides puede desarrollarse durante años sin síntomas evidentes ni señales claras en sus etapas iniciales, por lo que en muchos casos se detecta durante chequeos médicos de rutina; cuando aparecen manifestaciones, estas pueden incluir un bulto en el cuello, ronquera persistente, dificultad para tragar o respirar, o fatiga inexplicable.

“El 70% de las personas nunca presenta ningún síntoma; sin embargo, hasta un 30% puede percibir un nódulo, es decir, una pequeña ‘pelotita’ en la garganta, que constituye el síntoma más común. Es un cáncer que casi siempre se detecta mientras se está investigando otra condición. Hay estudios que demuestran que muchos fallecieron con cáncer de tiroides, pero no a causa de este, ya que en la gran parte de los casos se trata de un tumor poco agresivo”, agrega Araya.

En Costa Rica, el cáncer de tiroides continúa en aumento, con más de 16.700 casos registrados en 2025 y una tasa nacional superior a 322 casos por cada 100.000 habitantes, de acuerdo con un estudio reciente de la Universidad Hispanoamericana, basado en datos oficiales de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). En ese estudio también se concluye que el cáncer, incluido el de tiroides, se ha consolidado como una enfermedad crónica de alta demanda hospitalaria en Costa Rica. 

Cuando se detecta a tiempo, el cáncer de tiroides tiene altas probabilidades de recuperación, con tasas de supervivencia superiores al 95% a cinco años, según organismos internacionales. 

Su tipo más común es el cáncer papilar, que representa cerca del 80% de los casos y tiene un pronóstico favorable, especialmente cuando se diagnostica de forma temprana. Factores como ser mujer, antecedentes familiares o exposición a radiación aumentan el riesgo.

“Casi siempre se trata con cirugía y, en la mayoría, este procedimiento es suficiente para lograr la curación. No obstante, en algunos casos el cáncer puede ser más agresivo y requerir tratamientos adicionales. La primera metástasis suele aparecer en el cuello, por lo que puede detectarse una pequeña bolita o nódulo en los ganglios de esta zona. El primer paso es realizar una biopsia mediante una punción con aguja fina, que no requiere cirugía y es realizada por un radiólogo. Una vez confirmado el diagnóstico de cáncer de tiroides, la persona debe acudir a un oncólogo quirúrgico o cirujano, quien evaluará el caso y definirá el tipo de cirugía más adecuado, ya que existen diferentes opciones de tratamiento”, concluye la oncóloga consultada. 

Escuchar al cuerpo y realizar controles médicos periódicos es clave para una detección temprana y un tratamiento oportuno.